La repostería española se caracteriza por convertir los ingredientes más mundanos en auténticos manjares. Es el caso del arroz con leche, un postre tradicional y muy popular como colofón del menú del día. De orígenes humildes, y un sabor y aroma que evocan a la niñez, se trata de un dulce más exigente de lo que pueda parecer.
De hecho, existe una línea muy fina entre un arroz con leche mediocre y uno excelente. Si has intentado prepararlo en casa es posible que sientas que la elaboración queda demasiado aguada, con el arroz duro; o puede que te ocurra lo contrario, que el postre te quede seco y con el arroz pastoso. Por suerte, los cocineros profesionales dieron con la fórmula del arroz con leche hace tiempo, en su punto y con un toque cremoso.
Con un toque de canela y limón, se puede tomar frío o templado. En Asturias, donde es especialmente tradicional, a menudo se remata con un poco de azúcar por encima, quemándolo y creando una costra. A la hora de elevarlo y convertirlo en un postre de diez, los profesionales suelen coincidir en que a menudo se suelen descuidar las proporciones de los ingredientes, el tipo de arroz y cuándo se incorpora el azúcar.
El tipo de arroz: redondo y con almidón







