Quizá recuerden una famosa sinopsis escrita en una página como esta de un periódico de Colorado hace unos años, a propósito de una reposición televisiva de El mago de Oz. Resumió entonces el crítico Lee Winfrey: “Transportada a un paisaje surrealista, una joven mata a la primera persona que se encuentra y luego se asocia con tres extraños para seguir matando”. Siguiendo este estilo, podría resumir la última de Steven Spielberg así: una joven y ambiciosa mujer del tiempo de una televisión local consigue un puesto de presentadora de informativos de ámbito nacional, llevándose a la humanidad por el camino. El día de la revelación sería así “el día de la superación” y encajaría en Antena 3 una sobremesa de sábado.Winfrey y yo mentimos con la verdad, pero mi sinopsis subraya algo esencial de la película, que se aprecia mejor en el título original, Disclosure Day. En español, “revelación” tiene una connotación místico-religiosa de la que carece disclosure, más aséptico y asociado a la transparencia sobre los secretos administrativos. El periodismo y la televisión son muy relevantes en la trama, lo cual ha provocado la risa de los espectadores de la gen Z. Ok, boomer, le han dicho a Spielberg, instándole a regularse los audífonos para enterarse de que la tele ya no pinta nada. Cuando los extraterrestres quieran decir algo, colgarán un reel. “Cogliete, ah stolte, il flor”, decía Tasso, antes de que te conviertas, como seguía Góngora, “en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”. Traducción: reíd ahora, antes de que otros se rían de vuestra chochez. Cuando eso suceda, contemplad con la admiración que hoy racaneáis la grandeza de un cineasta que acierta incluso cuando parece que se equivoca. No se puede revelar nada con un reel. Ningún youtuber puede dar cuenta de la gravedad de una noticia. Cuando hay que declarar o terminar una guerra, cuando la historia se impone a lo cotidiano y marca un cambio radical en el discurrir del mundo, se exige la solemnidad del plató de noticias con su busto parlante bien maquillado, dicción perfecta y rostro imperturbable. Nadie quiere que una modelo de OnlyFans reciclada en influencer terraplanista sea heraldo de nada. ¿Cómo iba a imaginar Spielberg semejante guarrada? ¿Cómo iba a dejar su revelación en manos de cualquier gualtrapa, cuando ha escogido a Emily Blunt, que es elegante hasta sentada en el retrete, como protagonista? Por supuesto que el medio y las formas importan: nadie se creería un apocalipsis proclamado por Ibai.
El abuelito Spielberg sigue siendo más listo que tú
No se puede revelar nada con un ‘reel’. Ningún ‘youtuber’ puede dar cuenta de la gravedad de una noticia. Cuando hay que declarar o terminar una guerra se exige la solemnidad del plató













