Opinión‘El día de la Revelación’ no supera los encuentros cercanos.PERIODISTA CULTURAL Y CRÍTICO DE CINE26.06.2026 22:01 Actualizado: 26.06.2026 22:01 Emblema y personalidad del celuloide mundial, Steven Allan Spielberg (Cincinnati, Ohio, 1946) es el símbolo innegable del poderío comercial y mediático de Hollywood en cinco décadas consecutivas. Cabecera creativa de un imperio y de una generación norteamericana criada entre computadores, sofisticados juguetes electrónicos y artefactos digitales; narrador fantasioso, suele tocar la fibra banal e infantil de millones de espectadores que aprecian las fantasías desorbitadas y el simple entretenimiento –a excepción de Schindler, Lincoln y el soldado Ryan–.Si los platillos voladores y el consecutivo contacto con extraterrestres han sido una de sus principales obsesiones, los monstruosos resultados en taquilla dicen mucho: si Encuentros cercanos traspasó los 306 millones de dólares, con un presupuesto inicial de 20 m., el Día de la revelación en quince días ha recaudado US$ 170 m. con gastos de producción calculados en 115 m. Asimismo, la base de datos en Internet (IMDb) califica con 7.6/10 a la legendaria producción de casi medio siglo atrás, mientras que la ‘revelación’ actual bajó a 6.7/10.El día de la Revelación (Disclosure Day, 2026). Thriller político y ciencia ficción alrededor de documentos secretos estatales de ‘fenómenos anómalos no identificados’ –ahora conocidos con la sigla en inglés UAP–, que conciernen a colisiones y vestigios extraterrestres en tiempos de posguerra –hace casi 80 años–. Aunque las cintas de cadáveres alienígenas mantenidos en una morgue apenas salen a relucir en su segunda hora, el tema principal gira en torno a conspiraciones de agencias secretas de inteligencia para rescatar la memoria, o los archivos digitales robados de tales muestras sigilosamente guardadas.Sus protagonistas, un agente de ciberseguridad y una anunciadora meteoróloga, son especulativos y no provienen de ‘encuentros cercanos del tercer tipo’, pero sí de orígenes sobrenaturales no verificados por la ciencia. Porque las revelaciones bíblicas o religiosas se refieren a presuntas evidencias de misterios o verdades indemostrables que han permanecido veladas, como aquellas de la existencia de Dios, el regreso a la vida o, en particular, de criaturas extraterrestres u ovnis.El guion truculento de David Koepp, el mismo de los animales prehistóricos de Jurassic Park, adolece de reinterpretaciones ingenuas e indemostrables –en la órbita religiosa, todo se resuelve por obra y gracia de los dogmas o creencias sobre algo inexplicable–. Bloqueo, o pánico escénico, de una comentarista del clima que titubea y de repente habla un idioma extraño, quizás coreano, en la hora cero de un conflicto internacional que pone en jaque la paz –¿será una cortina de humo?–. Así fue como los apóstoles, pescadores analfabetos, súbitamente recibieron del Espíritu Santo facultades extraordinarias.Otras debilidades narrativas rozan sueños o remembranzas infantiles acomodaticias, ya que… ¡No estamos solos! -exclamación favorita del autor-. Más tecnicista que narrador, Spielberg elude temas trascendentales y cae en visualizaciones superficiales con miradas fijas de pájaros cardenales, venados prefabricados y ojos de la médium alienada. Rescatable es su legendaria pericia en escenas de acción como aquella del vehículo arrojado a la carrilera del tren de carga, con dos heroicos ocupantes en vilo.Encuentros cercanos del tercer tipo (1977): cumbre ingeniosa de la ciencia –ficción alienígena–. Sugiere un contacto físico entre terrícolas y seres del más allá, después de un primer reconocimiento visual y de sorprendentes huellas materiales dejadas por aquellas criaturas extrañas de procedencia desconocida. Su hipótesis se apoya en los testimonios de quienes fueron testigos privilegiados de un incidente histórico en Roswell, Indiana.En los encuentros del primer tipo, no existen evidencias y las apariciones quedan reducidas a la idea de un sueño fugaz o de una simple fantasía; los del segundo tipo revelan signos físicos como cegueras súbitas o quemaduras en la piel; y, al final, los del tercer tipo se refieren a contactos directos con los habitantes del más allá. Igualmente, se concibe el lenguaje musical como un medio factible de aprendizaje y comunicación con seres desconocidos, según el método Kodály. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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Spielberg en modo ciencia ficción
‘El día de la Revelación’ no supera los encuentros cercanos.







