En las paredes del Museo Evita Palacio Ferreyra, la obra de Mariano Cuestas opera como una interferencia en el flujo continuo de estímulos cotidianos. No hay pretensión de clausura teórica ni impostura académica en los trazos que ocupan las salas; hay, en cambio, una exposición cruda de los consumos que nos atraviesan.
En el marco de la exhibición ‘Consumo personal’, que se puede visitar hasta el próximo 12 de julio, tuvo lugar la charla a pie de obra “La estética de la identidad”. Allí, Cuestas conversó con el politólogo y especialista en comunicación Mario Riorda, estructurando un diálogo que desmontó los límites entre el diseño de mercado, la literatura de vanguardia y la cultura de masas.
La propuesta curatorial parte de una premisa escrita por Guillermo Daghero en el texto de sala: la capacidad de entrar en una ficción donde las obras hablan, traduciendo la cotidianidad en una práctica artística diaria. “El arte es lo que hace la vida más interesante que el arte”, anotaba Robert Filliou, una máxima que en el hacer de Cuestas se materializa a través de un cuaderno de anotaciones permanentes donde conviven marcas, nombres de desarrollos inmobiliarios, números y citas a William Faulkner.










