La disputa por el futuro de la oposición cordobesa comenzó a trasladarse al territorio. Mientras La Libertad Avanza (LLA) acelera sus movimientos para sumar dirigentes radicales y exhibir respaldo territorial desde la Casa Rosada, Rodrigo De Loredo busca fijar una lógica diferente: que cualquier acuerdo político con el poder libertario pase por una estrategia orgánica y no por “individualidades” de intendentes que buscan atajos.

En el entorno del referente radical reconocen que los jefes comunales necesitan mantener canales abiertos con el gobierno de Javier Milei. La gestión obliga al vínculo con Nación. Sin embargo, advierten que las fotos en Balcarce 50 tienen una lectura política que excede el trámite administrativo.

“Los intendentes tienen que ir a gestionar, pero todos saben que una foto con (Diego) Santilli, (Gabriel) Bornoroni y (Soledad) Carrizo no es inocente”, resumió una voz cercana al armado deloredista, quien pidió “manejo de cintura” para que no termine funcionando como una señal de alineamiento político con LLA.

Por eso, en el núcleo de poder de la UCR cordobesa referenciado en De Loredo comenzó a instalarse el concepto de organicidad. La idea es que los movimientos hacia una eventual alianza opositora para 2027 sean parte de una estrategia general y no acuerdos individuales que desordenen el tablero interno.