La sombra del burroPor encima de todo late una grave anomal�a: la ausencia de explicaciones y de responsabilidad pol�ticaActualizado S�bado,
junio
22:47Esto no son matem�ticas, pero salvo que la Audiencia retrase m�s de lo habitual los recursos o revoque la decisi�n del juez Peinado de enviar a Bego�a G�mez ante un jurado, el calendario judicial corriente situar�a una fecha posible del juicio contra la esposa del presidente a principios de 2027. Ninguna previsi�n sobre la convocatoria de las elecciones generales y el final de esta legislatura inerte deber�a eludir esta expectativa. El anuncio de los Presupuestos es la prueba de que S�nchez necesita ya una salida y de que cumplir� el deseo del PNV. Esas cuentas condenadas al fracaso ser�n un programa electoral y pura demagogia para evitar que los espa�oles conecten su precariedad diaria con el secuestro institucional del pa�s. �Marzo�, susurraban esta semana desde La Moncloa.La eventual coincidencia con el espectacular psicodrama que representar�a la escenificaci�n ante nueve ciudadanos de las acusaciones contra Bego�a G�mez implicar�a un detonante emocional de alto voltaje. El jurado dramatizar�a el proceso y lo har�a hipertelevisivo y electrizante, como en tantas pel�culas americanas. Para un presidente que ha convertido la vulnerabilidad de su familia en un desaf�o al Estado, ser�a la oportunidad de completar el guion que comenz� a escribirse en la carta a la ciudadan�a y de hacer desembocar su mandato en un plebiscito personal en torno a su liderazgo carism�tico, articulado sobre el frente amplio y construido sobre la pancarta del lawfare. Los argumentos desmesurados e impropios de un sistema de garant�as con los que el juez justific� ayer la retirada del pasaporte a la esposa de un primer ministro europeo favorecen el victimismo gubernamental y comprometen la credibilidad del procedimiento.Y, sin embargo, ante un jurado los hechos quedar�an inevitablemente expuestos a la clara luz de la opini�n p�blica. Esta es la fortaleza del auto de ayer, singularmente el m�s ordenado de todos los que se han dictado en la causa: la enumeraci�n abrumadora y detallada de los hechos y su pulcro encaje indiciario en los tipos penales. El conjunto ofrece el retrato cristalino de un uso patrimonial del poder: Bego�a G�mez teji� alrededor de Moncloa un c�rculo de �lite para aprovechar la posici�n institucional de su marido como trampol�n de influencia. Esto es lo que el propio fiscal que pide el archivo del caso considera situaciones que �pueden no resultar �ticas ni deseables en un Estado democr�tico�.No es normal que la esposa del jefe del Gobierno capte desde la sede presidencial fondos para sus actividades privadas procedentes de empresas reguladas o participadas por el Estado. Tampoco que firme cartas de recomendaci�n para que resulte adjudicatario de contratos p�blicos el empresario que ayud� a dotar de contenido su m�ster. Ni que grandes compa��as como Google, Telef�nica e Indra aporten gratis a su c�tedra un software valorado en 150.000 euros y ella registre a su nombre la plataforma que lo ofrece de espaldas a la Universidad. Por encima de todo late una anomal�a m�s grave: la ausencia de explicaciones y de responsabilidad pol�tica.Tiene raz�n el Gobierno en la abierta contradicci�n de que a Bego�a G�mez se le proh�ba salir de Espa�a pero no al presunto �v�rtice� de una organizaci�n criminal como Zapatero. S�nchez ha decidido dispensar al ex presidente un trato equivalente al del n�cleo familiar y ha concedido carta de naturaleza al sorprendente argumentario de cohesi�n tribal de Miguel Sebasti�n. La coartada que pretenden hacer creer a los ciudadanos es que el mismo Zapatero que orden� los recortes que anticiparon a�os de sacrificios, desolaci�n y desahucios ya guardaba en su caja fuerte, cuando lo hizo, los collares de zafiros, esmeraldas y rub�es que le hab�a regalado el rey de Arabia. Pero sin ninguna voluntad de enriquecerse, rutina protocolaria. �Todos los presidentes reciben regalos�. Antes se hac�a as�, est� prescrito. La banalizaci�n de la corrupci�n. A este punto de desdoblamiento moral ha llegado Zapatero y a �l quiere arrastrar S�nchez a sus bases fanatizadas.El ex presidente sale mucho peor, pol�tica y procesalmente, del interrogatorio en la Audiencia Nacional, incapaz de refutar ni uno solo de los �rotundos� indicios de corrupci�n. Y con sus hijas imputadas. �balos le dijo hace un mes a Juanma Lamet que �si cae Zapatero, cae todo; despu�s de S�nchez no hay nada�. Parece que el presidente tambi�n lo ha interpretado as�: si �Jos� Luis� se desploma, se viene abajo un pilar de carga. Una genealog�a pol�tica. S�nchez act�a como si la ca�da de Zapatero fuera una amenaza existencial para su propio sistema de legitimidad. No es s�lo un aliado en apuros, sino una reserva simb�lica. Si el juicio a Bego�a le aporta un combustible sentimental, el ex presidente le presta todav�a un decorado de superioridad moral.













