Ciudad de México (EFE).- Los goles de Raúl Jiménez o Luis Romo en la Copa del Mundo son tan virales como cualquier foto de Merlín, el “pato mundialista” que desafió las estrategias publicitarias de las grandes marcas al poner en el centro de la conversación del torneo a la familia mexicana de Karla Gómez, dueña del pequeño alado y madre soltera de Carlos y Cristian.

La familia Gómez nunca se separa. Son como una “parvada”: venden juntos refrescos y aguas en la capital mexicana y, ahora que Merlín ha alcanzado la fama también aceptan acudir en grupo al llamado de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

“Aún no (nos contactan), pero sí está el nervio. El hecho de estar ahí con la comandanta suprema, son unos nervios impresionantes”, asegura a EFE Karla, quien no para de contestar llamadas y mensajes desde el 11 de junio, cuando millones de personas en Ciudad de México convirtieron a Merlín en la mascota no oficial del Mundial.

Karla Gómez (i) y su hijo Cristian (d) posan con su pato Merlín durante una entrevista con EFE este viernes, en Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán

Aquel día en que México ganó 2-0 a Sudáfrica, Karla lo recuerda bien. Cristian y Merlín se pusieron la playera de la selección, prepararon la mercancía y salieron juntos, como siempre, a vender aguas y refrescos bajo la lluvia.