Si hay que definir rápido a Joan Estrada (75 años) basta con decir que es un agitador cultural. Y está cómodo con este concepto. Un tanto comunista y un tanto libertario –“encuentro a faltar un cuadro de Marx y Bakunin besándose”-, hay muchos rincones de Barcelona que no pueden explicarse sin él y sus amistades. Fundador con Roba Estesa de la Cúpula Venus en 1978, llevó durante ocho años aquel sagrario de la juerga alternativa, cuyo edificio, hasta 1906, había sido la respetable sede del Ateneu. En la Cúpula actuaron Pepe Rubianes, Loles León, Rafael Álvarez El Brujo, Ángel Pavlovsky, Oriol Tramvia, Gato Pérez, Christa Leem, musa de Joan Brossa…. “El local nos lo descubrió Ocaña, que lo conocía porque Bigas Luna había presentado allí Tatuaje. Nos ayudó mucho el presidente de billares Monforte, que ocupaba todo el espacio. Nos dejó la cúpula como sección cultural del club. Allí empezó todo”. La gente trabajaba a taquilla. “Tuvimos espectáculos muy buenos y muchos churros, pero acababas amando a los buenos y a los malos. Éramos una familia. No tener dinero fomenta el cariño”. La historia de la Cúpula y del propio Estrada está depositada en el Archivo Lafuente que, temporalmente, alberga el Reina Sofía. Fotos, vestidos, un libro dedicado por Brossa y, la joya de la corona, el abanico que pintó Ocaña. “Estaba en su casa con otro amigo. Sacó un pote y nos pidió que pusiéramos nuestro esperma. Luego lo mezcló con pintura e hizo el abanico que tituló acertadamente Tarde de fuentes luminosas”.En recuerdo de Christa Leem el grupo Un dels nostres, también fundado por Estrada y que apoya la valentía cultural, política, etc, da un premio anual. Lo han tenido, y recogido, Patti Smih (“era amiga de la familia Bolaños y ha estado en varias manis en Barcelona”), el juez Garzón, Serrat, Núria Espert… Y este junio se lo dan al ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, “por la misma razón que se lo dimos a Garzón tras ser sacrificado por el PP”.Ha sido representante de jugadores de baloncesto. Todo empezó cuando trabajaba en el Ayuntamiento de L’Hospitalet y el alcalde Pujana lo envió a gestionar el club de baloncesto porque él jugaba, ama este deporte y en él ha hecho muchos amigos. “L’Hospitalet tenía la primera presidenta mujer del deporte, la Pepita Marsé. Congeniamos mucho”. También es representante de actores. Ahora solo lo es de Mónica López –“prepara una serie inspirada en 9 Reinas”- y de Roger Casamajor –“rodará un biopic de Alexia Putellas, antes de fichar por el Barça”- porque son muchos años de amistad, unos 25, y empezó con ellos cuando dejó las tareas de agencia deportiva. Estrada nunca ha firmado un contrato con sus representados. Todo lo basa en la confianza mutua. “De qué sirve el contrato. Es como casarse. Cuando te quieres separar es un problema”. “Me es imposible trabajar con alguien en quien no crea o sin ser feliz en el trabajo. He sabido vivir con lo que tenía. Hijo de madre soltera, una resistente, me pasará lo de la canción de Serrat, que me iré desnudo como llegué”.Tras dejar la Cúpula dirigió Barcelona de Noche (1983-1985) donde llevó a Madame Arthur y Pirandello. “Lo modernizamos sin perder la esencia y nos dieron el Sebastià Gasch”. Luego lo fichó el Arnau (1985-1988) y finalmente El Molino (1988-199). Fue su fin de etapa “en un Paralelo que devoraba”.Una de sus últimas iniciativas, con Manuel Iborra, es el documental Ramblas. Tres capítulos de 90 minutos que, de momento, únicamente se ha proyectado en la sala Berlanga de Madrid. Es un proyecto sin dinero, ni público ni privado, únicamente el suyo, con una producción precaria, underground, aunque ahora la productora Sandra Forn, encantada con lo que ha visto, ha entrado para echar una mano. En Ramblas interviene algo más de una veintena de personajes que recrean sus vivencias en la Barcelona de los sententa y los ochenta. La nómina de testimonios no tiene desperdicio: Jaume Sisa, Mariscal, Santi Arisa, el propio Estrada, Joan Fortuny, Muntsa Alcañiz, Jaumet, Loles León, Pepicheck, Rosa Vergés, Marta Sentís, Arnau Vilardebó, Jesús Garay, gente de Videonou, Antxon Gómez, Lala Gomà, Canti Casanovas, Lucila, Gabriel Jaraba, Ramon Fontseré, María Antonia Madroñero, Agnès Mirabell, Oriol Pons, Panotxa, Anastasi Rinos, Xus Santiago, Toni Olivé, Rosa Serra y Marga Padullés. Sin apenas otros acompañamientos visuales, la sucesión de testimonios construye una apasionante biografía de lo que fue aquella época. Se habla de drogas, de las Jornadas Libertarias, del primer Lliure, de las manis… “Había espacio para todos. Fue una maravilla. No sabías ni donde dormirías ni con quién. Fue un tiempo de libertad cuya memoria se ha querido laminar. Con Pujol y los Juegos Olímpicos se quiso tapar aquellos años. Nuestra idea con el documental es precisamente recuperar la memoria de los mismos. Es el testamento sobre el alma de una época”. No es la primera vez que Estrada está vinculado a una película oculta u ocultada. Actor en distintos filmes, lo fue de El diario rojo, de 1982 escrito y dirigido por Juan Carlos Olaria que estuvo inédito durante 37 años. Con su nuevo proyecto, el documental Enigma Inés, las cosas son muy distintas. De entrada, tiene el soporte de la productora Teresa Enrich. Jordi Barrachina es guionista y codirector. La recuperación pública del archivo del fotógrafo Javier Inés permite regresar a su obra. Fue un gran retratista de la Barcelona canalla, pero también de los artífices de la Barcelona olímpica. Un cometa fugaz. Su muerte a causa del sida provocó un inexplicable olvido. Estrada, nuevamente, interviene para salvar la memoria.