Verde chillón, pardo, oscuro, con lunares o casi disfrazado de arbusto, el camaleón, rey del camuflaje, amplía su territorio en la península Ibérica, donde vive la mayor población europea de la especie protegida. Ha salido de sus feudos históricos en Málaga, Cádiz y Huelva, para asentarse en nuevos enclaves en Almería, Granada, Murcia, Alicante y Valencia, avanzando por el litoral mediterráneo. Pero no viaja solo. Buena parte de su expansión se debe a las personas. “Va de un lado a otro porque la gente se lo lleva. Es un reptil que cae bien, a diferencia de las serpientes. ¡A nadie se le ocurriría coger una víbora! Y, además, no muerde, no escupe y es bonito”, describe Emilio González Mirás, presidente de la Asociación Serbal y uno de los autores del nuevo mapa de distribución de la especie. Diseñado para pasar desapercibido, el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon) rara vez se apea de las ramas donde vive. Es el único reptil arborícola de Europa y puede pasar varios meses subido en matorrales o árboles, donde duerme, come… Solo baja al suelo para trasladarse de un arbusto a otro y, sobre todo en verano, cuando llega la época de reproducción.Se desplaza por el suelo muy lentamente ―a no ser que huya― y dentro de su entorno, por lo que es imposible que algún ejemplar llegue por sus propios medios a cientos de kilómetros de distancia sin que haya poblaciones intermedias, como ha ocurrido, por ejemplo, en Valencia. “Solo se puede explicar con la intervención humana”, resalta González Miras. Para compensar estos andares parsimoniosos, su larguísima lengua sale disparada a más de 20 kilómetros por hora y alcanza a sus presas en unas centésimas de segundo.Los riesgos para el reptil, que mide entre 15 y 30 centímetros, se multiplican cuando abandona sus refugios. Ni siquiera su extraordinaria visión ―que le permite mover los ojos de forma independiente y fijar la vista en dos lugares diferentes― lo libra de ser comido por otros animales, atropellado o capturado por alguna persona que se encapriche de él. Algo que está prohibido, porque es una especie silvestre incluida en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial, y no se le puede capturar, transportar, comercializar o destruir sus nidos y hábitats. De poco le sirven en esos momentos al reptil sus mudas de color, que no solo utiliza para camuflarse, sino para reflejar estrés, mostrar su estado de salud o lanzar mensajes a otros individuos. “Las hembras grávidas, por ejemplo, se enfundan en una especie de traje de flamenca con lunares para dejar claro a los machos que no es el momento de acercarse”, explica Juan Pablo González de la Vega, herpetólogo y también autor del nuevo atlas de distribución de la especie. “Si no se ha visto nunca a un camaleón, que es lo más habitual, puedes pensar que está despistado y que no pasa nada si te lo llevas a casa”, comenta González Miras. Pero sí pasa, porque no aguantan bien la cautividad y, si se escapan, pueden morir, bien por el clima o porque no encuentren pareja. La recomendación sería: “Ven a verme si quieres, pero déjame donde estoy y disfruta de mí, porque no estoy perdido”, añade el biólogo. El color también les sirve para regular su temperatura corporal: se oscurecen cuando hace frío y se aclaran cuando el calor aprieta.Una hembra preñada que llegue a otro lugar trasladada por alguien podría crear una nueva población. “Dependiendo de la edad de la hembra, suelen poner entre 5 y 40 huevos, y algunos pueden sobrevivir y comenzar a asentarse”, plantea González de la Vega. El celo empieza en verano, las hembras entierran los huevos en septiembre y las crías nacen entre junio y julio del año siguiente. Y justo es en esta época, cuando más se mueven, cuando la población y los coches se multiplican y también lo hace la posibilidad de atropellos. El desarrollo urbanístico de la costa también ha provocado la desaparición o disminución de poblaciones urbanas o periurbanas. En estos lugares, perros y gatos son también culpables de una gran mortalidad de la especie, de la que se desconoce cómo llegó a la península Ibérica. “Sea cual sea su origen, ya se considera como una especie naturalizada e integrada en el conjunto de la fauna ibérica”, señala González Miras. Además, está presente en la mayoría de los países del norte de África, Oriente Medio, Península Arábica, Grecia, Turquía, Malta, Sicilia y otras islas del Mediterráneo.
El camaleón se expande en España movido por las personas: “No te lo lleves por muy bonito y simpático que sea”
El nuevo mapa de distribución del reptil confirma la presencia estable de la especie, además de en Andalucía, en Murcia, Alicante y Valencia






