El senado romano, tan estudiado, comentado y copiado a través de los siglos, era uno de los cuatro estamentos “políticos” del Imperio, y sus integrantes mantenían su posición hasta la muerte, lo que hacía que tuvieran mucha experiencia y pocas ambiciones. 20 de junio de 2026 - 01:00 p. m.Cicerón denuncia a Caitilina ante el senado romano.Foto: Cesare MaccariDesde los tiempos en los que Roma era gobernada por reyes, los dioses incidían en su labor. Les otorgaban “imperium”, que era la facultad de mandar, de dar órdenes. Quien ejercía el poder, tenía “imperium”, y esa cualidad era la fuerza con la cual se mantenía la “res pública”. Cuando a los reyes los sustituyeron los magistrados, éstos también heredaron su “imperium”, y la posibilidad de consultar con los dioses sus decisiones, una acción que llamaban “auspicium”. Como lo explicaba Peter Watson en su libro “Ideas, historia intelectual de la...Por Fernando Araújo VélezDe su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas.Conoce másTemas recomendados:El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.
Las consecuencias del senado vitalicio en Roma (Rumbos de democracia XI)
El senado romano era uno de los cuatro estamentos “políticos” del Imperio, y sus integrantes mantenían su posición hasta la muerte.
Los senadores romanos ocupaban sus cargos de por vida, acumulando experiencia pero limitando la renovación institucional. La estructura ilustra un trade-off crítico: la estabilidad del liderazgo vitalicio preserva continuidad, pero a costo de la agilidad que demanda innovación en entornos de cambio acelerado.











