Charlotte de Witte ha regresado este viernes al Sónar dos años después de presentar Overdrive, el proyecto con el que convirtió al SonarClub en una de las pistas más masivas del festival. Esta vez, la artista belga ha regresado al mismo escenario con un nuevo espectáculo audiovisual de tecno de hora y media que continúa la evolución de aquella propuesta y que se basa en su último álbum homónimo.
Desde su última visita al festival, De Witte ha mantenido una intensa actividad con sesiones especiales en ciudades como Gante o Nueva York, la expansión de sus sellos KNTXT, RPM y Belle Époque y la publicación de su primer disco de estudio. El trabajo combina sus clásicos de pista con nuevas exploraciones sonoras que van desde pasajes ambientales hasta incursiones en el breakbeat, consolidando una trayectoria que no ha dejado de crecer en la escena electrónica global.
Reinier Zonneveld y su holograma
Otro de los protagonistas de la noche fue la apuesta tecnológica de Reinier Zonneveld, que llevó al Sónar una de las puestas en escena más espectaculares del festival. El productor neerlandés ha desplegado un show audiovisual en el que él mismo ha compartido escenario con una versión holográfica generada digitalmente, integrada en tiempo real en la actuación. La imagen del doble virtual, reaccionando a los cambios de ritmo ya la interacción con el artista sobre el escenario, ha convertido al directo en un espectáculo híbrido.












