Braulio Montes
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Cuando tenía 9 años, el jueves era mi día favorito de la semana, por una razón muy especial: tenía mi adorada clase semanal de corno francés. Recuerdo que pensaba que los jueves parecía que solamente llegaban una vez al mes. Cinco décadas después, los jueves siguen teniendo un significado especial para mí, ya que es el día en que se publica mi columna en The Atlantic. Pero a diferencia de cómo me sentía hace tantos años, ahora siento que los jueves ocurren cada tres o cuatro días. La idea de que sea semanal parece llegar mucho antes de lo habitual. ¿A qué se debe?
Este fenómeno del tiempo que parece que se acelera con la edad —o, por el contrario, se desacelera bajo la influencia del aburrimiento o la frustración— despierta mucho asombro. La estremecedora yuxtaposición del tiempo del reloj y del calendario con la experiencia subjetiva del paso del tiempo puede hacer que la vida parezca una película mal doblada. Tal vez simplemente supusiste que tu sentido del tiempo no era confiable, pero la verdad es más compleja e interesante. Toda una ciencia y filosofía de la percepción explica esta distorsión del tiempo. Ya sea que el tiempo transcurra rápidamente o lentamente, comprender este concepto puede ayudarte a aprovechar al máximo tu vida.














