Actualizado S�bado,

junio

02:24Andy Burnham quiere que el primer ministro brit�nico, Keir Starmer, se vaya sin que �l tenga que echarlo. Starmer dice que, si quieren que haga las maletas, que vayan a por �l. �sa es la situaci�n en la que est� la pol�tica brit�nica desde que el viernes a las cuatro de la madrugada, hora local, Burnham fue declarado vencedor de las elecciones al Parlamento por la circunscripci�n de Makerfield.En su empe�o, Burnham cuenta con unos aliados de excepci�n: el propio gabinete de Starmer. El objetivo es que el primer ministro se vaya debido a que la realidad pol�tica le es tan adversa que, en la pr�ctica, no le queda otra salida, y no por medio del mecanismo establecido por la legislaci�n para llevar a cabo el reemplazo. Ayer, viernes, por la tarde, una buena parte del gabinete de Starmer, m�s gran parte de los 'notables' laboristas y de los parlamentarios de ese partido, que cuenta con una abrumadora mayor�a en la C�mara de los Comunes, le estaban indicando que reconsiderara su decisi�n de seguir en el cargo y afrontar un ataque a su liderazgo por el flamante vencedor de Makerfield.En Espa�a ser�a inconcebible. Pero en el Reino Unido no es inusual que los miembros del Gobierno desaf�en al primer ministro y le retiren su apoyo. Margaret Thatcher cay� as� en noviembre de 1990, cuando gan� a su rival Michael Heseltine la primera votaci�n para reemplazarla, pero sin lograr los votos necesarios como para evitar una segunda ronda. Fue entonces cuando sus ministros - incluyendo al que la suceder�a, John Major - le indicaron que no la apoyaba. Dos d�as despu�s dimiti�. Casi veintid�s a�os m�s tarde, le sucedi� lo mismo al tambi�n conservador, Boris Johnson, que, tras ganar una moci�n de confianza en el Parlamento, se encontr� con una cascada de dimisiones en su gabinete. El primer ministro, literalmente, se qued� sin gente para su Gobierno. Anoche, Starmer estaba en serio peligro de caer en esa situaci�n. Como explicaba Paul Sinclair - aliado y confidente del ex primer ministro laborista, Gordon Brown - "solo cabe esperar que tenga la dignidad para evitarlo". El an�lisis de Sinclair tiene peso, porque, a ra�z del desastre electoral laborista en las elecciones locales de mayo, Starmer 'fich�' a Brown como asesor. El problema es que el precio de la dignidad es una humillaci�n. El primer ministro hab�a convocado una reuni�n urgente de su gabinete para analizar la situaci�n.En mayo, tras las elecciones, ya escap�, en una reuni�n similar, de su ejecuci�n pol�tica. Pero ahora el primer ministro se ha quedado sin cartas. Aunque, ayer volvi� a insistir en que "si hay una contienda, entonces s�, me presentar�, competir�. Lo he dicho en repetidas ocasiones. No voy a apartarme". Sin embargo, sus problemas no son tanto una rebeli�n interna cuanto que nadie est� contento con �l, y muchos laboristas creen, como el propio Burnham, que si Starmer no se va el partido corre serio peligro de caer en la irrelevancia.El primer ministro est� con una impopularidad hist�rica. Seg�n dos encuestas de las empresas de an�lisis de la opini�n p�blica YouGov e Ipsos, tan solo el 19% de los votantes tiene una opini�n positiva de Starmer. Con semejantes niveles de rechazo, el jefe del Gobierno tendr�a motivos justificados para irse de Downing Street. El empecinamiento de Starmer no le est� ayudando a resistir en el cargo, m�xime despu�s de haber hecho que los �rganos de direcci�n laboristas, que �l controla, bloquearan en enero el primer intento de Burnham de acceder al Parlamento, ni, en un s�bito cambio de opini�n, haber ofrecido a la desesperada un cargo en el Gobierno a su rival el lunes. Es precisamente el car�cter dubitativo de Starmer uno de sus puntos m�s d�biles con el votante. Y parece que en la �nica �rea en la que no lo tiene es para tratar de seguir en el cargo.As�, la cuesti�n del reemplazo del primer ministro parece tanto "si puede producirse" como "cu�ndo, con qu� procedimiento, y a qu� precio". Sinclair consideraba que Starmer podr�a caer "en los pr�ximos siete d�as". Pero algunos ve�an una especie de acuerdo de cabaleros para que continuara hasta septiembre. Entretanto, el Reino Unido corre el peligro de afrontar las proximas cumbres de la OTAN y de la Coalici�n de los Voluntarios que apoyan a Ucrania, en julio, con un gobierno con fecha de caducidad (si sigue Starmer) o con uno que est� todav�a aterrizando (en el caso de que Burnham ya haya asumido el cargo para entonces).Para Burnham, las ventajas de que Starmer se vaya son enormes. Gana en legitimidad, ya que nadie podr�a acusarle de apu�alar por la espalda al jefe del Gobierno (que es precisamente de lo que Thatcher culp� a su gabinete hasta el d�a de su muerte). Tambi�n le permite empezar a gobernar sin tener que alcanzar pactos o realizar concesiones a los diferentes sectores - centro, izquierda 'blanda' e izquierda 'dura' - de la bancada laborista. Y, finalmente, le evita tener que enfrentarse a otros potenciales candidatos al cargo de primer ministro, empezando por el ex ministro de Sanidad con Starmer y partidario de la reentrada del Reino Unido en la UE, Wes Streeting.Porque los problemas del pa�s son considerables. Y, para demostrarlo, nada mejor que un pasqu�n junto a la Liberia p�blica de Wigan, donde Burnham gan� las alecciones que le pueden llegar a la jefatura del Gobierno: "�Lo pasa mal por el aumento del coste de la vida? Puede ser duro pedir ayuda pero estamos aqu� para dirigirle en la direcci�n adecuada. Podemos ayudarle a hacer que sus ingresos den de s� al m�ximo, gestionar sus deudas, hacer que no pase fr�o y ayudarle a ahorrar".