Análisis Exclusivo suscriptores Los aspirantes a suceder a Keir Starmer tendrían hasta el 16 de julio para conseguir el apoyo necesario.Andy Burnham. Foto: Archivo EL TIEMPO / Agencias22.06.2026 22:30 Actualizado: 22.06.2026 22:30

Entre el estruendo de ‘Oda a la alegría’ y con los ojos húmedos, Keir Starmer cerró este lunes su ciclo como primer ministro británico. Desde la puerta del 10 de Downing Street, el abogado que devolvió al Partido Laborista al poder hace dos años, anunció su dimisión como líder de su partido y, por ende, como ‘premier’ británico.Starmer, de 63 años, reconoció lo que durante semanas se había resistido a aceptar: su tiempo había terminado. “Acepto con buen ánimo que no soy la mejor persona para llevarnos a las próximas elecciones”, dijo este lunes tras admitir que la respuesta de su bancada parlamentaria ya había sido clara.Su salida despeja el camino para que el hasta ahora alcalde de Mánchester, Andy Burnham, de 55 años, asuma como nuevo líder laborista y, por tanto, se convierta en el séptimo primer ministro británico en la última década.Andy Burnham, potencial sucesor como primer ministro de Reino Unido. Foto:AFPEl político del norte de Inglaterra fue elegido la semana pasada como miembro del Parlamento en un proceso relámpago y juró su escaño este lunes, una maniobra que muchos en Westminster interpretan como parte de una transición cuidadosamente diseñada para evitar una guerra interna en el Partido Laborista y así librarse de tener que acudir a nuevas elecciones generales que pongan en riesgo el poder del partido.Si bien aún no se ha anunciado el calendario oficial del partido, los aspirantes a suceder a Starmer tendrían hasta el 16 de julio para conseguir el apoyo necesario. Sin embargo, ya hay indicios de que esto podría no ser necesario. Burnham confirmó ayer mismo su candidatura y se considera que tiene la solidez suficiente entre los diputados laboristas para figurar en la papeleta.Así las cosas, si ningún otro diputado se presenta como candidato, Burnham se convertiría automáticamente en líder del Partido Laborista, lo que le permitiría acceder a Downing Street como nuevo primer ministro del Reino Unido para mediados de julio.La agenda de trabajo que le espera al nuevo primer ministro británicoEl anuncio de la salida de Starmer deja una agenda de trabajo inconclusa que incluye el plan de gasto en defensa, que provocó la dimisión del exsecretario de Defensa, John Healey, antes de la cumbre de líderes de la Otán del 7 de julio.Además, se queda en el tintero una serie de acuerdos que se suponía que Starmer iba a presentar el próximo 22 de julio para "reiniciar" la relación del Reino Unido con el bloque europeo, tras diez años de la salida británica de la Unión Europea.Simpatizantes de Andy Burnham. Foto:AFPY es que Starmer no pudo soportar la presión desde las entrañas laboristas, tras meses de desplome en las encuestas y de una cadena de controversias que erosionaron su autoridad, siendo la más dañina el nombramiento de Peter Mandelson –vinculado con Jeffrey Epstein- como embajador británico en Washington.Además, con un crecimiento económico de apenas el 0,6 % y una inflación del 3 %, Starmer no dio muestras de cómo despegar la economía, mientras que sus esfuerzos por reducir la inmigración irregular tampoco lograron contener las llegadas a través del canal de la Mancha.Partido Laborista busca frenar ascenso de líder de derecha radical: Nigel FaragePara el politólogo y periodista Isaac Vásquez, detrás de la salida de Starmer está la urgente necesidad de crear un muro de contención para el avance del derechista radical Nigel Farage y de su partido Reform UK.“Ese avance se había plasmado en los triunfos electorales en las elecciones locales de mayo, en las que Reform UK obtuvo 1.453 concejales, cuando en 2022 apenas había conseguido 2. Algo que sembró el pánico entre los laboristas”, explica el analista.“Haría cualquier cosa para detener a Farage”, llegó a decir la diputada laborista Catherine West, la primera en pedir la cabeza de Starmer.Para muchos copartidarios suyos, la alternativa tenía nombre y apellido: Andy Burnham. Su discurso más directo y una conexión emocional con los votantes que Starmer nunca consiguió construir comenzaron a ser vistos como el dirigente capaz de frenar a Farage y recuperar el apoyo de una clase trabajadora cada vez más desencantada.Andy Burnham, potencial sucesor como primer ministro de Reino Unido. Foto:AFPParadójicamente, Starmer deja una mejor imagen fuera del Reino Unido que dentro del país. Su firme respaldo a Ucrania, su estrecha colaboración con el presidente francés, Emmanuel Macron, y su papel en las gestiones diplomáticas al negarse a ir a la guerra contra Irán impulsada por el presidente Trump le granjearon reconocimiento entre los líderes occidentales.Sin embargo, el país presiona por un líder que brinde resultados internos urgentes.María Victoria Cristancho - Corresponsal de EL TIEMPO - Londres Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.