La Unión Europea puso en marcha un nuevo acuerdo de migración y asilo con el objetivo de corregir las falencias del esquema anterior y responder al creciente flujo migratorio que afecta al bloque desde hace más de una década. Según explicó Lucas Luchilo, profesor de Historia Latinoamericana y Ciencias Políticas, el fenómeno se enmarca en una tendencia global de mayor control fronterizo.

"Lo que observamos en la Unión Europea es un endurecimiento de las políticas migratorias, de migración y asilo", afirmó el especialista. En ese sentido, destacó que el nuevo pacto intenta dar respuesta a los desafíos generados por la migración irregular y las crecientes solicitudes de protección internacional.

El desafío del asilo y la presión sobre los países mediterráneos

Luchilo recordó que la crisis migratoria se agravó tras la guerra en Siria, cuando millones de personas abandonaron su país en busca de refugio. "El problema grave que tuvo la Unión Europea fue el crecimiento de las solicitudes de asilo sobre todo desde la guerra de Siria", señaló.

El analista explicó que el sistema anterior generaba fuertes desequilibrios entre los países miembros, ya que los migrantes y solicitantes de asilo ingresaban principalmente por naciones mediterráneas como Italia, Grecia o España. "El problema era que los países más cercanos al Mediterráneo eran los que cargaban con la mayor cantidad de irregulares y asilados", detalló.