El hecho de haber llegado a la parrilla de Telecinco en pleno verano ya da buena cuenta de la poca fe que la cadena tiene en Ella, maldita alma. Mientras que otras ficciones españolas encuentran hueco en su programación en temporada alta —Pura sangre llegó en enero y todo apunta a que Marusía. Vientos de honor también tendrá su estreno en los meses de mayor competencia— esta producción de Plano a Plano con Maxi Iglesias, Martiño Rivas y Karina Kolokolchykova como protagonistas ha sido relegada al mes de junio.Es cierto que su ambientación costera y su luminosa fotografía grabada en decorados naturales, de las pocas cosas destacables de su primer episodio, entonan con los meses veraniegos, pero la propuesta no parece un producto de horario de máxima audiencia. Lo manido de su triángulo amoroso principal —la vida de un atractivo cura de un pueblo ficticio del sur de España llamado La Isleta se complica cuando recibe la visita de un familiar cercano y de su esposa— solo empeora con la infinidad de subtramas que se agolpan en los primeros minutos de emisión.Además de un cura sin sotana que se enfrenta al pecado, hay personajes que regresan al pueblo a pesar de revivir con ello graves rencillas del pasado, hay corrupción en el consistorio local, hay un intento de pelotazo inmobiliario, y, por supuesto, hay más triángulos y hasta cuartetos amorosos. Lo paradójico de esta miniserie es que está basada en un relato de Manuel Rivas. El autor de El lápiz del carpintero confirmaba en 1999 su querencia a la compilación de textos cortos, dos años después de publicar ¿Qué me quieres, amor? Pero la versión televisiva de Ella, maldita alma es justo lo contrario a la concisión y sutileza que definen el género literario en el que se basa; le falta ese talento por encontrar lo extraordinario en la gente corriente del autor gallego. Y la necesidad de ampliar su universo hace que el batiburrillo de historias secundarias protagonizadas por un exceso de personajes poco definidos resulta propio de culebrones turcos, pensados para rellenar mucho más contenido que los nueve capítulos de esta miniserie.Cuando la serie abandona su ambiente sureño para viajar al pasado de sus personajes, situados en Ucrania y Galicia, bordea el desastre. Teniendo en cuenta el salto cualitativo que han experimentado las series diarias españolas en los últimos años, no se entiende los mimbres de culebrón desfasado que se aplican a esta ficción, pensada para el horario de máxima audiencia. Ni siquiera su conflicto principal está bien desarrollado, con un amor furtivo que se confirma de forma poco justificada después de apenas unas horas de convivencia. Los actores, incluida una María de Nati que se ha visto en circunstancias mucho mejores, hacen lo que pueden con el catálogo de diálogos forzados y poco espontáneos que les toca defender. El primer episodio de Ella, maldita alma comenzó tarde, pasadas las 23.15 de un jueves, y terminó a la 1 de la mañana. Ni por esas logró una cuota de pantalla decente: un 9,2% de cuota de pantalla y tan solo 669.000 espectadores de media, dejando a Telecinco en cuarta posición de la noche, por detrás incluso de su hermana pequeña, Cuatro.Estrenos de la semanaConsulta el calendario completo15lunes16martes17miércolesNo hay series18jueves19viernesOasisNetflixEstrenoSugarSerie destacadaApple TVTemporada 220sábadoNo hay series21domingoNo hay series
‘Ella, maldita alma’, un relato de Manuel Rivas estirado y rebajado a telenovela turca
Maxi Iglesias, Martiño Rivas y Karina Kolokolchykova hacen lo que pueden con el guion poco lúcido de esta miniserie relegada al verano de Telecinco
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