Lo bueno que tenía la televisión en los 2000 es que todo el mundo veía los mismos cuatro canales, lo que quería decir que todos veíamos lo mismo y que cada día podías comentar con tus compañeros la serie emitida la noche anterior. Los que crecimos en los 2000 tuvimos especial suerte: 2008 fue la época de El internado y Física o química, series que se han convertido en historia millennial de la televisión española.Pero, aunque nunca nos olvidásemos de ellas, de aquellas series ya hace mucho tiempo. Resulta que ha pasado el tiempo, que sus protagonistas Maxi Iglesias y Martiño Rivas, al igual que nosotros, se han hecho mayores y que ahora, en sus nuevos papeles, sus personajes hablan de los errores de juventud, de las decisiones que han tomado y de la posibilidad de tener hijos.Y entonces llegan series como Ella, maldita alma (estrenada el 18 de junio en Movistar Plus) con ambos actores como protagonistas. Te la recomienda tu madre porque se la está viendo, tú te sientas con ella a verla por la gracia de volver a ver a aquellos ídolos millennials juntos y, de repente, entiendes a tu abuela cuando te hablaba de su telenovela favorita: ¿cómo no va a engancharte la historia de un cura que se enamora?'Ella, maldita alma': de qué va la serie de Movistar PlusLa pregunta, sin embargo, es una simplificación de todo lo que esconde esta historia. Basada en la novela homónima de Manuel Rivas, Ella maldita alma comienza con la promesa de un romance prohibido que derivará en una cadena de mentiras que se extenderá por el, hasta entonces, relativamente tranquilo pueblo pesquero.Cuando Isaac (Martiño Rivas) y su mujer Ana (Karina Kolokolchykova) llegan al pueblo de la Isleta, lo hacen esperando empezar de cero después de haber perdido al hijo de ella en la guerra de Ucrania. Allí les espera Fermín (Maxi Iglesias), el querido sacerdote del pueblo y primo de Isaac, quien espera que su familiar consiga dejar sus propios traumas del pasado atrás al mudarse allí con él.Crecieron como hermanos, criados por el padre del segundo, un hombre sin amor, pero la relación empieza a tambalearse cuando Fermín comienza a sentirse atraído por la mujer de su primo. Una relación prohibida de la que no pueden escapar y que, a su vez, comienza a desenterrar antiguos resentimientos, heridas que quedaron abiertas y posibles futuros para los tres.Entre medias, los habitantes del pueblo tienen sus propias dificultades. El barrio pobre se ve amenazado por un empresario y su alcadesa, quienes quieren tirar sus hogares abajo para construir hoteles y ganar dinero. La tensión entre los habitantes del pueblo está a pie de calle, con Fermín intentando mediar entre todos, pero de poco sirve cuando esas tensiones empiezan a derivar en distintas e inexplicables muertes.Ella, maldita alma tiene, valga la redundancia, alma de telenovela. De aquellas en las que casi no podías creerte lo que tu abuela te contaba que había pasado cada vez que la veías. Una telenovela a la española que te enganchará aunque no quieras, pues cuesta resistirse a sentir compasión por el pobre desgraciado al que le están poniendo los cuernos, así como por el cura que duda de su fe.De mientras, la lucha por la dignidad, las historias sobre violencia de género, los remordimientos y la falta de ellos, los traumas familiares por unos padres ausentes y otros que mejor habría sido si no hubiesen estado; hacen de esta una serie tremendamente entretenida e incluso, en más de una ocasión, divertida. ¿Cómo puede uno vivir tantas cosas (malas) en un único verano en el pueblo?