Tengo un hermano que no quiere vivir. Está en el mundo de las drogas. Lo internamos una vez, pero creo que fue muy poco tiempo, tres meses. Recayó fuerte al salir. Ha estado tres veces preso por robo. Siempre tuvo buenos trabajos, pero salía por las drogas. Mis padres ya no saben qué hacer. Tiene una hija. Su pretexto es que la mujer se fue y se llevó a la niña. En la casa nos ha robado a todos. Él está destruido; se le ha conseguido trabajo, pero dura máximo tres días y se bota. Hemos intentado hablar en varias ocasiones, pero ha sido en vano porque sigue lo mismo y peor. Tiene 34 años. En varias ocasiones ha dicho que se quiere morir, que no gastemos más en él, pero sigue bajo el techo de nuestros padres. Como hermano, me siento muy desesperado y decepcionado.EnriqueComo familiar de una persona adicta, está experimentando grandes problemas emocionales, dada la inmensa frustración que experimenta de manera reiterativa al tratar de salvar a su familiar, sin éxitos evidentes. PublicidadSu percepción de que “su hermano no quiere vivir” es evidencia de esa profunda decepción y la angustia, resultado de los muchos intentos fracasados de ayuda para su hermano, sin que este logre tomar conciencia de su trastorno, lo cual sería el primer paso para que reconozca que tiene un problema serio y logre realizar un cambio de dirección en su conducta adictiva. Nos ha indicado que, como familia, han intentado varias estrategias para ayudarlo a superar su adicción, como internarlo por unos meses, para que luego reincida con fuerza, realizando una y otra vez varios intentos de ayuda que terminan fracasando. Y a pesar de ello, la situación en casa no ha cambiado, es decir, lo siguen tratando igual, le hablan, se disgustan con él, lo perdonan y se decepcionan y entran en frustración. Sin embargo, él sigue teniendo el apoyo de ustedes; vive con sus padres a pesar de ser adulto, tiene techo, comida, ropa limpia y seguridad, además de dinero, ya sea que se lo proporcionen voluntariamente o cuando él lo consigue robándoles. PublicidadPublicidadEste circuito vicioso se ha repetido continuamente sin que logren una salida a la situación. Este proceso se conoce como codependencia familiar y consiste en comportamientos disfuncionales de ayuda a su familiar adicto que mantienen el problema sin cambios y repitiéndose continuamente. Es un proceso totalmente inconsciente, motivado por el amor y el deseo de ayudar a un familiar con dificultades, que no solo impide la conciencia de la persona adicta, sino que también afecta al familiar que lo experimenta.El adicto, por su parte, se encuentra en negación. No cree que su adicción tenga arreglo; se ha acomodado a su situación, se siente una víctima de su vida y, para no sentirse mal, consume bajo el pretexto de olvidarse de aquello que lo mortifica, dejando de lado su responsabilidad sobre su propia vida. A su vez, la familia lo acoge, lo protege, lo ayuda, lo perdona y lo tolera, sin detectar las manipulaciones de las que es víctima por parte del adicto, asumiendo inconscientemente las responsabilidades que le corresponden al adicto. En definitiva, el adicto tiene un equipo de apoyo insano que mantiene su adicción sin cambios. Volviéndose el motivo principal de los problemas en casa y la razón del funcionamiento familiar disfuncional. Es menester, entonces, reconocer que como familia requieren ayuda especializada para comprender en qué consiste la enfermedad de la adicción, para adquirir las fortalezas y estrategias suficientes para no repetir aquellos comportamientos que sostienen el problema, aprender a poner límites, aprendiendo a ser firmes con su familiar, inclusive prohibiendo y condicionando vuestro apoyo a cambio de conseguir la verdadera decisión de cambio del familiar afectado; así como aprender sobre las opciones, estrategias y asistencia profesional adecuada. Y lo más importante: enfrentar como familiares sus limitaciones y miedos sobre esta enfermedad, de tal forma que puedan darle un giro significativo a este estado de inestabilidad familiar. PublicidadPara el efecto, les recomiendo que acudan a buscar los servicios de grupos de ayuda familiar, como Al-Anon (Alcohólicos Anónimos) o Nar-Anon (Narcóticos Anónimos). Ellos los pueden ayudar a elaborar un plan de abordaje de la situación y los pueden guiar para que elijan a los profesionales más adecuados para valorar al paciente, de manera más pertinente a vuestro caso. Finalmente, transforme su frustración en acción, dando pasos más orientados hacia la verdadera ayuda, para que su hermano pueda hacerse cargo de su problemática y ustedes puedan vivir más saludablemente.Dra. Glenda V. Pinto Guevara, psicóloga clínica, terapeuta cognitiva conductual, Mgtr. en Terapia Breve Estratégica. WhatsApp: 099-961-2322. Instagram: @psicologaglendapintog