Ya puedes leer aquí una nueva entrega del consultorio de Psicología. Los lectores han preguntado por la adicción a la bebida en un paciente que toma medicación incompatible con el consumo de alcohol o por cómo convivir con una persona diagnosticada de trastorno bipolar.La falta de motivación de una mujer "para hacer nada", incluso en lo referido a la higiene personal, tras llevar separada ya cinco años es otra consulta recibida en el consultorio.Sí tienes dudas o inquietudes, si estás pasando un mal momento y quieres respuestas, al comienzo de esta noticia tienes la forma de enviar tu pregunta a nuestra experta. La reputada profesional Mª Jesús Álava Reyes te ayuda.CRISTINA | Hace un mes, mi hija de 9 años presenció la muerte de su abuelo. Estábamos todos cenando y ella fue la que se dio cuenta de que le pasaba algo. Yo y mi hermana llamamos al 112 y la policía y le intentaron reanimar sin éxito. Ella vivió todo ese proceso y siendo tan pequeña me da miedo que le quede algún trauma. No quiere dormir sola...Sin duda es una situación muy difícil y traumática para una niña de 9 años. Es importante que traten de normalizar su vida, haciendo muchas actividades diversas y, a ser posible, agradables para ella. Es una pena que nos coja en periodo vacacional, pues el colegio es un gran estabilizador del estado de ánimo, pero lo importante es que la niña no tenga periodos de “soledad”, que esté permanentemente ocupada para que su mente no se traslade a recordar la escena de la muerte del abuelo. También será crucial su actuación, que les vea a todos tranquilos, animados, positivos, continuando su vida con normalidad. Las dudas o preguntas que le surjan conviene que sean respondidas con mucha calma y coherencia. Quizás se las plantee más fácilmente a amigas o personas de su edad (intenten estar informados de ello, para que las respuestas sean las que ella necesita). En el tema de por la noche intenten aprovechar alguna circunstancia para que, con la mayor naturalidad, pueda volver a dormir sola, pero si ven que continúa con esos miedos, pidan ayuda psicológica para que los supere cuanto antes. En estos casos, empezamos siempre trabajando con los padres y las personas de referencia, para que, en función de cómo se comporta la niña, sepan muy bien cómo ayudarla en cada momento.​​Mª Jesús Álava ReyesMARIBEL | Llevo separada cinco años y mis hijos se quedaron con mi marido en Francia. Estoy viviendo con mi madre y estoy en depresión desde entonces. No tengo ganas de nada. Me paso el día con el móvil mirando noticias, tampoco salgo mucho a la calle. Veo a mis hijos en vacaciones y hablo con ellos por la noche. No tengo motivación para hacer nada, ni para lavarme. ¿Qué puedo hacer?Nos está describiendo una situación emocional que requiere ayuda profesional de forma inmediata. En efecto, ese estado de ánimo tan bajo, las pocas ganas que tiene de interactuar, incluso la dejadez en cuanto a su aseo personal, son señales compatibles con una depresión.Han pasado 5 años y las circunstancias siguen siendo difíciles. Supongo que estará siguiendo un tratamiento farmacológico; si no fuera así, está claro que lo necesita; pero además será crucial que tenga también un tratamiento psicológico que le permita revertir su situación, recuperar su motivación, volver a conectar con la gente y recuperar ilusiones y alegrías.Le paso el link de las principales técnicas y herramientas que detallo en mi libro “La Inutilidad del Sufrimiento” Le serán de gran ayuda en su estado actual, pero no sustituirán el tratamiento psicológico que necesita con urgencia.​​Mª Jesús Álava ReyesAURORA | Mi marido no debe beber por un tema médico, pero yo le noto en el aliento que lo hace. Y cuando se lo digo reacciona de forma violenta,con voces. ¿Cómo puedo conseguir que lo deje de verdad?Sin duda, no es sencillo, pues las personas que beben terminan teniendo gran dependencia y son capaces de mentir y engañar para seguir bebiendo. Su reacción de agresividad significa que no tiene un mínimo control, y que no será capaz de dejar de beber sin ayuda profesional.En estos casos es necesario un tratamiento combinado (farmacológico y psicológico). Hay una serie de medicamentos que, cuando los toma, son incompatibles con el alcohol y producen una reacción fisiológica muy intensa, que ayuda a que la persona deje de beber; pero no lo conseguirá si, simultáneamente, no tiene ayuda psicológica y le entrenan en una serie de técnicas y herramientas que harán posible que deje la bebida.Recuerde que en estos casos no funciona lo de “beber un poco”; hay que dejar de beber radicalmente. Hable con su médico, explíquele la situación, que él sea quien le aconseje empezar con esa medicación y dígale también que necesitará ayuda psicológica para conseguirlo.Si ve que su marido quizás es más fácil que empiece por tratamiento psicológico, usted es quien lo conoce, pero mientras tanto, por mucho que usted le señale que no debe beber sólo conseguirá sus reacciones de agresividad. Finalmente, si su marido se resiste a cualquier tipo de tratamiento, pida usted ayuda psicológica, para que la podamos orientar en cómo debe actuar.​​Mª Jesús Álava ReyesIGNACIO JESÚS | ¿Se puede vivir con una persona con trastorno bipolar y cómo?Se puede vivir con una persona con trastorno bipolar pero tenemos que ser muy conscientes de qué significa esta enfermedad, que no es sencilla, y cómo podemos actuar. Como es un tema delicado, le contesto con la amplitud que merece.El trastorno afectivo bipolar (TAB), conocido popularmente como trastorno bipolar, se denominaba anteriormente "enfermedad maniaco-depresiva".¿Cómo podemos definir el trastorno bipolar? | Como un trastorno del estado del ánimo que cuenta con períodos de depresión que se repiten y se alternan con temporadas de gran euforia. El afectado oscila entre la alegría y la tristeza y lo hace de una manera mucho más marcada que las personas que no padecen esta patología.​Las fases de alegría desenfrenada y de euforia contrastan con los episodios de depresiones intensas, donde las personas con trastorno bipolar tienen un estado de ánimo muy bajo y se sienten incapaces de disfrutar; les falta de energía, sus ideas son negativas y, en casos graves, incluso se presentan pensamientos de suicidio.¿Cuál es la causa?, ¿hay componentes genéticos? | No se sabe con exactitud pero el origen del trastorno parece ser orgánico. No se conocen todos los orígenes biológicos específicos del trastorno, aunque se cree que el mal aprovechamiento de los neurotransmisores cerebrales, serotonina y dopamina, estarían relacionados.Las últimas investigaciones parecen demostrar que existe un componente genético en el trastorno bipolar. El trastorno es prevalente en los historiales familiares.​¿Es grave? | Actualmente no existe cura para el trastorno bipolar, pero puede ser controlado. Hay tratamientos para el trastorno bipolar pero es importante que sepamos que se trata de un trastorno crónico, por lo que el tratamiento deberá durar toda la vida.Normalmente el afectado no es consciente de este trastorno, sobre todo cuando sólo ha tenido un episodio de manía o de hipomanía; no obstante, deberá tener precauciones toda su vida para que no se repitan estos episodios. En este punto la actuación de la familia será vital. Ellos deberán sensibilizar al enfermo para que siga rigurosamente el tratamiento y los controles adecuados.¿Cuál es el tratamiento? | El principal tratamiento es el farmacológico, por eso es muy importante que el afectado esté correctamente diagnosticado. No obstante, cada vez más, la medicación es acompañada con terapia psicológica. El objetivo fundamental es lograr un control eficaz del curso de la enfermedad a largo plazo. Se emplean técnicas farmacológicas y psicológicas.Se utilizan distintos fármacos en el tratamiento, necesitándose en la mayor parte de los casos una combinación de varios. Cada vez existe más evidencia de que las modernas psicoterapias diseñadas para el trastorno bipolar usadas en combinación con los tratamientos farmacológicos estándar aumentan significativamente el tiempo en que el individuo está bien.Para las personas cercanas será de gran ayuda el conocimiento específico del trastorno, las diferentes fases del mismo, y el papel que ellos pueden jugar para ayudar al afectado.¿Cuáles son los síntomas? | Ya hemos comentado que el principal componente de este trastorno es la característica “cíclica” (bipolar). Habrá etapas normales seguidas de períodos, episodios o etapas maníacas o depresivas, que se darán por separado o alternativamente.Los afectados, cuando están en crisis, viven en los dos extremos opuestos. En la fase depresiva pierden el interés por la vida, incluso en algunos casos pueden llegar a pensar en la muerte y en el suicidio, como medio para dejar de sufrir.De la misma forma, cuando están contentos se van al otro extremo. Aquí también tendremos que tener mucho cuidado, pues se llenan de “euforia” y son poco objetivos con la realidad. En esa fase se sienten con fuerzas para todo, llegan al extremo de no dormir apenas y pueden cometer acciones de las que luego se arrepienten lastimosamente.Por ejemplo, en algunos casos pueden llegar a gastar muchísimo dinero, quieren comprar casas, coches…, y pueden llegar a provocar la ruina económica propia y familiar. Igualmente, en esta fase de euforia pueden llegar a consumir drogas.​También en esta fase pueden producirse problemas en las relaciones afectivas. El afectado puede cometer indiscreciones constantes. En ambas fases la psicoterapia puede ayudar mucho a sus familiares y amigos, explicándoles las conductas que deben adoptar ante estos hechos, para que la situación no se les escape de las manos.¿Cuándo aparece el trastorno bipolar? | El trastorno bipolar se presenta alrededor de los 20 años, pero también puede aparecer antes o después. En las mujeres a veces empieza a manifestarse después de un parto. Los períodos en los cuales el afectado está deprimido o eufórico suelen ser variables y están relacionados con cambios meteorológicos y de estación, o con circunstancias de la vida (acontecimientos vitales). Entre cada fase, el afectado está en un estado normal.¿Cuáles son los principales riesgos de recaídas? ¿Cómo les pueden ayudar sus familias? | Sin duda alguna, el principal riesgo de recaída es la falta de continuidad o el abandono del tratamiento. Comentábamos que se trata de una enfermedad crónica, por lo que ningún afectado puede dejar de tomar la medicación o la terapia sin consultarlo con los especialistas que le llevan.Aquí la familia y los amigos lucharán con todas sus fuerzas y sus influencias con el afectado para que no abandone el tratamiento. Si a pesar de todo no lo consiguen deberán comunicarlo inmediatamente a los especialistas.Estar mal medicado | Generalmente el tomar una dosis menor de un estabilizador de ánimo puede llevar a una manía. El tomar una menor dosis de antidepresivos pueden causar una recaída depresiva, mientras que dosis muy elevadas pueden llevar a episodios mixtos o episodios de manía.En este punto, conviene que las personas que están alrededor permanezcan muy atentas, de tal forma que si observan estas alteraciones inmediatamente lo pongan en conocimiento del especialista para que ajuste convenientemente la medicación.Tomar drogas duras -sean medicamentos o no- tales como la cocaína, alcohol, anfetaminas u opioides. Estas tienden a empeorar los episodios. De nuevo aquí la actuación de las personas cercanas será crucial para evitar estos consumos.Dormir demasiado o muy poco | Dormir demasiado (posiblemente causado por la medicación) puede llevar a la depresión, mientras que el dormir muy poco puede conducir a episodios mixtos o maníacos (de euforia descontrolada). La actuación de las personas que conviven con el afectado será clave. Cuando quieren dormir a todas horas, en coordinación con los especialistas, intentarán que el afectado retrase al máximo la hora de acostarse, pues ellos quieren irse a la cama en cuanto llegan a casa, y entran en una dinámica que no les conviene nada.Por el contrario, cuando apenas duerman lo comunicarán inmediatamente para intentarles ajustar al máximo el tratamiento farmacológico. La cafeína puede causar desórdenes en el ánimo que puede conducir a la irritabilidad, la disforia (es el opuesto a la euforia) y la manía. Usualmente los pacientes tienden a automedicarse, las drogas más comunes son el alcohol y la marihuana. Algunas veces se vuelven hacia las drogas duras.La actuación de las personas más cercanas se centrará en conseguir controlar, o al menos comunicar, la ingesta de estas drogas por parte de los afectados.​​Mª Jesús Álava Reyes