Lo que para muchos comienza como “unos tragos entre amigos” termina, cada vez con mayor frecuencia, en el consultorio de un psicólogo o un psiquiatra.Especialistas en salud mental de Quito advierten que han observado un aumento en la atención de adolescentes y jóvenes con ansiedad, depresión, cambios de conducta y signos de dependencia relacionados con el consumo excesivo de alcohol.Detrás de estos casos, explican, no solo influyen la presión social o el inicio temprano del consumo, sino también la predisposición genética y los patrones familiares que pueden perpetuar un ciclo de adicción de una generación a otra.PublicidadMientras tanto, el Ministerio de Salud Pública mantiene al consumo nocivo de alcohol entre las principales preocupaciones de salud pública y refuerza la necesidad de prevenir su inicio desde edades tempranas.Testimonio de jóvenes sobre el consumo de alcoholRaffaela, una adolescente de 14 años, brindó su testimonio de lo que suele ocurrir en las denominadas ‘caídas’ o reuniones inesperadas entre menores de edad, donde el consumo de alcohol es parte de la tradición.Jenny Machuca asume como alcaldesa subrogante de Machala tras detención de Darío Macas“No suelo ir a ese tipo de cosas, mis papás no me dejan, pero pedí permiso para una y realmente me quedé asombrada. Yo no tomo, no tengo ese ejemplo en casa, pero mis compañeros lo hacían como si tomaran toda la vida. Hubo borrachos y problemas entre ellos", contó la joven estudiante.PublicidadPublicidadSu grupo de clases bordea los 14 a 15 años. Muchos están caminando por décimo de básica, pero existen otros jóvenes que también frecuentan este tipo de eventos y su rango de edad oscila entre los 10 y 12 años.“A ese tipo de cosas va todo el mundo. Mis papás no son nada permisivos, pero la última vez que fui, vi chicos de octavo, noveno que estaban ahí también y tomaban trago del mismo modo. Lo peor es que había muchas cosas. A mí personalmente no me gustó ese ambiente", aseguró.Impacto del alcohol en menores y opinión expertaEste testimonio refuerza la idea de la doctora Mayra Nogales, médica psiquiatra y terapeuta, quien aseguró que este tipo de comportamientos o fenómenos silenciosos tienden a empezar desde los 10 años y al no ser tratados a tiempo se convierten en una adicción en la adolescencia, juventud y adultez.“Ya desde los 10 años y sobre todo en las áreas rurales hay consumo de alcohol. Entre el 7,6 % de los jóvenes entre los 10 y 17 años lo hacen frecuentemente y según Unicef Ecuador, el 24 % de los jóvenes entre los 12 y 17 años ha tenido un estado de embriaguez, y hasta el 26 % de la población ha probado alguna vez el alcohol", detalló la especialista.Asimismo, el impacto de este veneno silencioso va madurando, debido a que ingresa a las neuronas de personas que todavía se encuentran en un proceso evolutivo de desarrollo.“Esto va deteriorando el cerebro porque esta población de gente joven está en un proceso de maduración de su cerebro y no concluye hasta los 22 años, entonces la exposición al alcohol hace que se deterioren las vías que controlan la recompensa, la dopamina, que es un neurotransmisor asociado a la capacidad de aprendizaje, a la capacidad de perseguir metas, objetivos y que está asociada a la voluntad de ejecutar acciones", sostuvo.PublicidadEn los últimos tres meses ha visto pasar por un consultorio a varios padres que se encuentran preocupados por la situación de su hijo, la cual se convirtió en algo incontrolable y de la que solo la voluntad de la persona lo puede sacar.Es por eso que el rango de atenciones se ha triplicado, pasando de una a tres mensuales en los últimos seis meses. La especialista asocia este fenómeno a comportamientos hereditarios o genéticos que salen del hogar, pero que con herramientas se los puede superar.La condena por enriquecimiento ilícito que podría recibir el alcalde de Machala“Sí hay un patrón hereditario, pero también hay una herencia que es más por conducta. Un niño o una niña que crece viendo cómo consume el padre, el abuelo, lo normaliza y lo replica. Sin embargo, por encima de la genética está lo que conocemos como epigenética y hace referencia a todo lo que es nuestro entorno", dice. Esto marca, según el especialista, mucho menos la posibilidad de desarrollar el alcoholismo y con eso se refiere a un estilo de vida saludable, sueño adecuado, hacer deporte, alimentación adecuada, solo así el carácter se va desarrollando adecuadamente.Acciones de autoridades y organizacionesBajo el dato entregado por la Corporación Alcohólicos Anónimos, en la voz de su presidente, Aurelio Ortiz, el consumo de licor entre jóvenes y adolescentes ha escalado a cifras preocupantes, ocupando un 70 % a nivel nacional y de este grupo, un 10 % no reconoce que tiene un problema.En Quito existen puntos críticos donde jóvenes universitarios, en su mayoría, pero también con presencia de menores de edad, se congregan en la vía pública para beber licor hasta altas horas de la noche.Esto ha obligado a las autoridades municipales y nacionales a tomar cartas en el asunto e intentar por diferentes medios erradicar esta conducta que atrae inseguridad, peligro, desapariciones y muertes sospechosas que aún se investigan.“Alrededor de las universidades, principalmente de la Universidad Central, Universidad Católica, Politécnica y Salesiana tenemos varias intervenciones. De miércoles a viernes tenemos operativos de control en los alrededores, principalmente enfocados en sanciones de libadores. Ahí, la Agencia Metropolitana de Control (AMC) ha realizado cerca de 1.000 sanciones a jóvenes estudiantes que se encontraban en los exteriores consumiendo alcohol", comentó la secretaria de Seguridad del Municipio de Quito, Carolina Andrade.No obstante, ha evolucionado hacia la prevención para intentar limpiar las calles y que en algún momento se erradique completamente este comportamiento.“Hay un compromiso por los rectores de las universidades para hacerlo de manera conjunta y lo vamos a intensificar. Además, hemos desplegado operativos macro enfocados en los locales que nos dicen que son tiendas, pero terminan convirtiéndose en cantinas y ahí hemos reforzado los actos de clausura", añadió la funcionaria.Dos puestos de mando operativos se instalarán en el sector de la Universidad Católica y la Universidad Central con personal permanente del Cuerpo de Bomberos, agentes de Control Municipal y Policía Nacional.A esto se le sumará la ordenanza que fue aprobada por el Concejo Metropolitano, que prohibirá el expendio de licor en locales que no tengan ese giro de negocio.“El plan urbanístico de la Mariscal que se aprobó hace unas semanas establece la eliminación de las preexistencias de varios de los establecimientos que se encuentran en los alrededores de las universidades. Solo pueden funcionar hasta el 31 de diciembre y al 1 de enero del 2027 se hará cumplir la ordenanza", concluyó Andrade. (I)