19 de junio de 202606:007'minutos de lecturaSugar, la serie que tiene a Colin Farrell delante y detrás de cámara, podría ser el ejemplo perfecto de su consagración. No porque su actuación sea superlativa —aunque puede que lo sea— o porque la trama sea perfecta. El motivo es mucho más invisible y personal: la producción de Apple TV+ parece marcar el punto de llegada de un actor que pasó años peleando contra sí mismo antes de convertirse, a los 50, en una figura respetada en Hollywood.Durante buena parte de su carrera, Farrell convivió con una reputación que amenazó en varias oportunidades con eclipsar su talento. Dueño de una arrogancia tan llamativa como su encanto, protagonizó algunos escándalos mediáticos, luchó contra una adicción que por momentos le ganó algunas partidas y soportó críticas feroces. Mientras la industria veía en él a una estrella de enorme potencial, su vida personal y sus malas decisiones alimentaron la sensación de que era una promesa todo el tiempo a punto de descarrilar.En la primera temporada, Sugar investiga la desaparición de Olivia Siegel, la nieta de un legendario productor de Hollywood. Mientras sigue las pistas del caso por distintos rincones de Los Ángeles, desentierra secretos ocultos durante años dentro de una de las familias más poderosas de la industria. Al mismo tiempo, intenta descubrir qué ocurrió con su hermana Djen, cuya desaparición se convierte en una de las principales incógnitas de la historia.La nueva entrega retoma las consecuencias de aquella revelación y expande un universo que combina policial clásico, drama existencial y ciencia ficción. Mientras intenta descubrir qué ocurrió con su hermana Djen (Mireille Enos), Sugar acepta un nuevo caso: encontrar a Ji Moon (Raymond Lee), el hermano desaparecido de Danny Moon (Jin Ha), una joven promesa del boxeo. Farrell, por su parte, ya imagina un futuro todavía más amplio para la serie. “Puedo imaginar fácilmente dos o tres temporadas más”, aseguró el actor y productor ejecutivo durante la presentación de la ficción.Luego de un viaje introspectivo, un tiempo en rehabilitación y un trabajo firme y silencioso, el actor irlandés logró algo que no todos consiguen: reconstruir su carrera sin renegar de su pasado. Con los años fue encontrando personajes más complejos, proyectos más arriesgados y una madurez artística con la que ganó por fin el reconocimiento de la crítica. También cosechó nominaciones y premios importantes. Pero Farrell logró algo más, otra forma de prestigio menos visible y quizás más difícil de conquistar: la admiración de los propios colegas.Colin Farrell y su hermana, Claudine, en la presentación de la segunda temporada de Sugar, en Los ÁngelesVALERIE MACON - AFP“Algo increíble de ver”“Colin Farrell”, aseguraron Laura Donnelly, Jin Ha y Raymond Lee sin dudar cuando LA NACION les preguntó el motivo por el cual decidieron sumarse a la segunda temporada de Sugar durante la presentación de la serie. La referencia, y la explicación, en ningún caso incluyó el hecho de que Farrell sea un actor nominado al Oscar o una estrella que encabeza una producción de Apple TV+. Los tres artistas describieron al irlandés como alguien con quien querían estar en un set y calificaron la experiencia como gratificante: lo retrataron como un compañero cálido y humano, un productor comprometido, amable y generoso. En definitiva, como el dueño de una reputación construida lejos de los titulares que alguna vez definieron buena parte de su carrera.“Hubo dos elementos fundamentales. Uno fue la posibilidad de trabajar y filmar en Los Ángeles, y el otro fue Colin Farrell”, dijo Donnelly sin dudar. “Llevo mucho tiempo siendo una gran admiradora de su trabajo. Creo que es muy versátil. Siempre había oído cosas maravillosas sobre cómo es trabajar con él, porque, claro, la reputación, ya sabés, precede a los actores de gran éxito”, explicó y habló de sus expectativas antes de llegar al set: “Pensé que iba a ser un rodaje muy agradable y divertido. Era algo en lo que quería participar sí o sí. Fue un sí muy fácil”, completó.La idea que Donnelly tenía en la cabeza no tardó en confirmarse. Incluso, por el entusiasmo con el que la actriz habló de la experiencia del rodaje, se podría asegurar que superó sus expectativas: destacó la naturalidad con la que Farrell encaró cada escena y aseguró que verlo trabajar como productor fue tan interesante como compartir pantalla con él. “Es tan natural, tan espontáneo, que hace que todo sea muy fácil”.Tony Dalton, Laura Donnelly, Colin Farrell, Jin Ha y Raymond Lee, el elenco de la segunda temporada de SugarVALERIE MACON - AFPLa actriz también describió jornadas en las que el actor parecía multiplicarse entre las exigencias del rodaje y las responsabilidades detrás de cámara, sin perder nunca la calma ni el buen trato con el resto del equipo. “Fue algo realmente increíble de ver, porque el hecho de que haya podido hacer todo eso y, al mismo tiempo, seguir siendo tan amable, generoso y conectado con todos, con el elenco y el equipo. Aportó un espíritu maravilloso, tanto como actor principal como productor ejecutivo”, describió. “Creo que eso es muy importante para marcar el tono y el estándar para todos los demás”, concluyó la actriz.Jin Ha y Raymond Lee llegaron a conclusiones similares. Cuando se les preguntó qué los había convencido de sumarse a Sugar, ambos respondieron entre risas con la misma frase: “Colin Farrell”.“Era exactamente la persona que imaginaba”, contó Ha. “Extremadamente generoso con su energía, su afecto y su tiempo. Nunca sentí que estuviera demasiado ocupado para alguien o demasiado concentrado en sí mismo. Siempre estaba presente para los demás”. Para el actor, esa disposición fue tan importante como el talento que Farrell desplegó frente a cámara.Colin Farrell en SugarJason LaVeris - Apple TV +Lee también destacó la forma en que el irlandés recibió a los nuevos integrantes del elenco. “Trabajar con Colin Farrell es maravillosamente fácil y natural”, aseguró. “Es un compañero de escena muy generoso y una de las personas más agradables que puedas conocer”. Sin embargo, hubo un gesto que lo sorprendió especialmente: “Nos hizo sentir inmediatamente que éramos sus pares. Eso no siempre ocurre cuando uno se incorpora a una serie encabezada por una gran estrella”.Jin Ha coincidió con esa mirada y fue incluso más lejos. “Hay actores que te hacen sentir que estás entrando en su serie”, explicó. “Colin fue un anfitrión generoso”. Una descripción que, sumada a los elogios de Donnelly, termina dibujando un retrato bastante distinto al del actor impulsivo y conflictivo que durante años ocupó los titulares por motivos ajenos a su trabajo.La empatía como punto de llegada“Es muy lindo escuchar eso. Significa mucho para mí”, respondió Farrell luego de escuchar que varios de sus colegas lo habían elogiado en sus entrevistas. Poco después, comenzó a hablar del equipo, de su personaje y del futuro de la ficción.Al referirse a John Sugar, el detective que interpreta desde 2024, Farrell explicó qué es lo que más admira del personaje. “Creo en su decencia y en su empatía”, aseguró. A lo largo de la conversación también destacó su curiosidad, su capacidad para mantenerse abierto a los demás y su decisión de seguir viendo lo mejor de las personas incluso cuando tiene motivos para hacer lo contrario. Son cualidades que Farrell le atribuye a su personaje y que, al mismo tiempo, aparecieron una y otra vez en boca de quienes compartieron el set con él.Quizás ahí radique la mayor transformación del actor. Después de años en los que su nombre estuvo asociado a excesos, conflictos y oportunidades desperdiciadas, Farrell parece haber alcanzado algo más difícil de conseguir que el éxito: el respeto genuino de sus pares.
Colin Farrell, el “anfitrión generoso” que dejó atrás los excesos y con el que todos quieren trabajar
La estrella de Hollywood logró dejar atrás un pasado marcado por las malas decisiones y, como actor pero también como productor, se ganó el respeto y la admiración de sus pares













