Día 1 de la “nueva era” del festival Sónar, que este jueves ha abierto su 33ª edición, primera “unificada” en la historia del certamen que ha trasladado el grueso de su actividad a Fira Gran Vía, con una apuesta segura: la oscuridad clásica de los veteranos Cabaret Voltaire y el descaro deslenguado de Metrika.

En una cita con el historial del Sónar –epicentro de la escena electrónica y las músicas avanzadas durante tres décadas– lo más importante es siempre la oferta (sobre todo con un cartel como este 2026 con un centenar de propuestas), pero resulta imposible que los recientes cambios en la dirección y en la ubicación del festival, no generen cierta sensación de cambio de ciclo, alejados, ahora un poco más, del centro “natal” de Barcelona.

Una nostalgia que no ha afectado a las miles de personas que este jueves se han acercado al macrorrecinto de Fira Gran Vía, en Hospitalet de Llobregat, que habrá que ir domesticando por su tamaño, y que hasta la madrugada del domingo acogerá, de un tirón, toda la programación musical, sin diferenciar entre Sónar Día y Sónar Noche, como era habitual, con un cartel ecléctico, con bandas con mucho pasado, nombres del presente y otros que otean el futuro.