Desde hace un año y cuatro meses, Majadahonda cuenta con un servicio de emergencias propio, el Sermaj-Protección Civil, y en ese tiempo cinco operarios de los 12 que tiene la plantilla ya han abandonado el puesto. Tanto los que se han ido como los que aún están en el cuerpo han denunciado las malas condiciones del centro y la falta de organización, y la Inspección de Trabajo ha confirmado en el mes de mayo varias de sus quejas: no tienen taquillas ni vestuarios, tienen que lavar los uniformes en casa, el centro carece de “orden y limpieza” y no hay un protocolo de desinfección de la ambulancia. A ello hay que sumarle que el Ayuntamiento de Majadahonda, que dirige Lola Moreno (PP), quiere contratar a una empresa privada para que “complemente” el trabajo que no pueden realizar sus funcionarios públicos.A pesar de que los equipos del Summa 112 dan atención a todos los municipios de la Comunidad de Madrid, el consistorio creó en febrero de 2025 el Sermaj-PC, un servicio con su propia ambulancia con actividad 12 horas al día, una decisión que fue apoyada por el resto de partidos de la localidad. El objetivo era evitar que las emergencias del municipio, con 73.625 habitantes, tuvieran que esperar entre 20 y 30 minutos a que llegara la ambulancia del 112. En su primer año, el Sermaj-PC ha demostrado ser útil y necesario para los majariegos, a pesar de que no es un servicio obligatorio: se han atendido 1.453 avisos, de los cuales la mitad han requerido traslado al hospital. Mayormente, han sido traumatismos, pero también otras situaciones como problemas neurológicos y digestivos, intoxicaciones o emergencias en “residencias de ancianos, centros educativos, deportivos y de salud”, según ha informado el gobierno municipal a través de una nota de prensa. “Nuestros tiempos de respuesta son de cuatro minutos a cualquier parte del pueblo. Llevamos unas veinticinco paradas cardiorrespiratorias, accidentes laborales, atropellos, amputaciones... Hemos hecho de todo en este año y poco”, comenta un operario que trabaja actualmente en el Sermaj, pero que prefiere no revelar su nombre por miedo a las represalias. “La gente está encantada”, añade, refiriéndose a los ciudadanos. Del otro lado están los propios empleados, que ven cómo un servicio tan joven se va deteriorando poco a poco y casi desde el principio.El informe de la Inspección de Trabajo, elaborado a finales de mayo de 2026, y al que ha tenido acceso EL PAÍS, contiene varios requerimientos al Gobierno municipal. Los técnicos del ministerio señalaron que el personal no cuenta en los vestuarios con taquillas “en número suficiente”, ni con compartimentos para la ropa sucia y limpia. No disponen “de un espacio suficiente para asearse y cambiarse de ropa”. Comprobaron que los empleados, incluso, deben llevarse la ropa sucia para lavarla en casa, “sin que el ayuntamiento se ocupe de ello”. Falta “orden y limpieza” en el almacén. Los productos químicos no están bien etiquetados ni separados. Los operarios “comen en las zonas del centro de trabajo con exposición a riesgos biológicos”. Tampoco tienen un protocolo de desinfección de las ambulancias después del traslado de un paciente.Todas son deficiencias cuyas soluciones se contemplan en el Plan de Prevención de Riesgos Laborales de la entidad, pero que no se están cumpliendo. Un portavoz del Ayuntamiento de Majadahonda responde que se dará respuesta a una parte de los requerimientos en el plazo establecido de cuatro meses, aunque reconoce que hay aspectos que será “legalmente imposible” resolver en ese tiempo, como son los casos que conlleven una obra. Varios de los señalamientos que hace la Inspección de Trabajo se refieren a problemas que existen desde que se creó el servicio y comenzó a funcionar en una parte del edificio de la Policía Local. “En el momento que llegamos, nosotros detectamos que se incumplía la ley de prevención de riesgos laborales en todo”, asegura otro trabajador con el que ha hablado este diario, y que tampoco quiere ser identificado. A estas quejas los operarios agregan el descontrol a nivel organizativo, como no tener un convenio propio para el equipo, no saber cuáles son sus días de vacaciones y libranzas y carecer de un sistema para controlar sus horarios. Estas razones han motivado a parte de los trabajadores a renunciar y hacen pensar a los que aún están si es viable seguir en el puesto. El anuncio de que el consistorio quería añadir una segunda ambulancia a su servicio de emergencias cayó como un balde de agua fría sobre la plantilla al saber que lo harían a través de la contratación de una empresa privada. El Sermaj tenía menos de seis meses en funcionamiento cuando, en agosto de 2025, se conoció la intención del Gobierno municipal de “privatizar” parte del servicio. Fuentes municipales aseguraron entonces y han reafirmado actualmente que, en realidad, es una “externalización” con la que “quieren mejorar y complementar” el servicio que brinda el Sermaj a través de “un modelo mixto” que permita completar las 24 horas de actividad. “El objetivo es llegar a cubrir las 24 horas, para lo que solo haría falta contratar a seis técnicos más dentro del cuerpo municipal”, asegura David Rodríguez Cabrera, concejal del PSOE de ese municipio. Esto, calcula, “le saldría mucho más barato” al ayuntamiento que pagar a una empresa privada, un contrato que cifran en unos 700.000 euros anuales, pero que el socialista eleva a casi dos millones de euros. “Nosotros estamos dando guerra y la ambulancia privada no le va a dar guerra”, sugiere uno de los operarios del Sermaj en conversación con EL PAÍS. El portavoz del ayuntamiento majariego reconoce que contratar a una empresa privada les facilitará el trabajo. El portavoz del consistorio explica que en el cuerpo público, si un empleado está de baja o renuncia, el ayuntamiento se vería obligado a “atravesar un proceso” ―como unas oposiciones― para cubrir el puesto vacante, mientras que en la empresa privada es más fácil solucionar esa clase de problemas y “siempre tiene que garantizar el personal y la ambulancia”.“Ahora mismo el servicio no está garantizado al 100%”, admite un portavoz del Gobierno local. Según Cabrera y los empleados consultados por este diario, ha habido días en los que la ambulancia no ha podido salir de la base por falta de personal. Los trabajadores del Sermaj creen que la intención es “arrinconarlos”. “Realmente, los trabajos de emergencia los va a hacer la privada y vamos a acabar cortando el tráfico en los colegios y haciendo preventivos del día de la bicicleta”, dice uno de ellos. “En vez de potenciar este servicio y contratar un poco más de personal para trabajar 24 horas al día, 365 días, nos siguen manteniendo solo de día con la excusa de que van a complementar con la privada en las noches”, concluye.
La Inspección de Trabajo insta al Ayuntamiento de Majadahonda a corregir las condiciones laborales de su servicio de emergencias
Trabajadores de este cuerpo, que ha perdido casi la mitad de su plantilla en poco más de un año de funcionamiento, denuncian que el consistorio los “arrincona” para luego dejar parte del servicio en manos de una empresa privada







