Los sindicatos advierten de una supuesta estrategia de la comunidad para privatizar. El Ejecutivo autonómico lo niega y matiza que el servicio está operativo

El cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid ha comenzado el año con su unidad médica cerrada. Por primera vez desde la creación de la unidad, esta se ha visto obligada a cerrar por la falta de facultativos. “Una incidencia laboral, unida a un permiso vacacional, ha sido suficiente para provocar su cierre hasta el próximo 12 de enero”, alerta el Sindicato de Bomberos federado en CSIT y mayoritario en la comunidad. Desde CC OO y UGT denuncian que la unidad médica “lleva años en deterioro” y afirman que se trata de una estrategia para “debilitar el servicio público y privatizar”. Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior ―de la cual depende el cuerpo de bomberos de la comunidad― niegan dicho interés y matizan que el servicio “está operativo y activo para hacer los reconocimientos médicos” de los profesionales.

Los bomberos describen el papel de la unidad médica como esencial para la plantilla. Entre sus funciones se encuentra vigilar la salud de los profesionales, la adaptación de puestos, las alertas médicas, la valoración de enfermedades familiares, la gestión de material sanitario de parques y vehículos, el control de vacunaciones y el apoyo en procesos selectivos. Israel Naveso, portavoz del Sindicato de Bomberos federado en CSIT afirma que el cierre de la unidad médica se ha derivado “por una dejación de funciones evidente de la Dirección General de Emergencias”. También denuncia que el gobierno regional tiene la intención de privatizar ese servicio: “Ellos prefieren una empresa privada como puede ser Fremap, que es la que está dando el servicio a todos los funcionarios de la Comunidad de Madrid en caso de bajas laborales”.