“Madrid sin bomberos (...) Ciudadanos y bomberos en peligro”. La pancarta luce reivindicativa colgada del parque de bomberos de Puerta de Toledo, incrustado a la mitad del camino que recorre este viernes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para trasladarse de la Plaza de la Villa a la Iglesia de la Paloma como invitada estrella de la fiesta de la virgen patrona de los profesionales de la lucha contra el fuego. La lea o no, la líder conservadora vive su verano más difícil. Nunca desde que llegó al poder, en 2019, se habían quemado tantas hectáreas en Madrid. “Unas 3.500″, calcula una fuente gubernamental del máximo rango. “Y el verano no ha acabado”, viene a añadir tras darse por extinguido el incendio de Tres Cantos. Un aviso en el peor momento: aunque el gobierno mantiene que Madrid cuenta con la mayor inversión en prevención por hectárea de España, las reivindicaciones de los bomberos desnudan los retos a los que se enfrentan.
“A nivel de medios técnicos, los bomberos de la Comunidad de Madrid están peor que nunca. Hemos tocado fondo”, dice Israel Naveso, portavoz sindical, que admite que las condiciones laborales del sector han mejorado desde la reciente aprobación de un nuevo convenio firmado con la administración tras movilizaciones que incluyeron fuegos en las torres de maniobras de los parques de bomberos. “Eso es una cosa, y otra es que si no tengo las herramientas, los camiones y los epis [equipos de protección individual] adecuados, no puedo ejercer mi trabajo, mi profesión”, insiste. “Ha habido una falta de inversión absoluta, en los últimos seis años especialmente”, denuncia sobre el periodo de Ayuso en el poder. Y remata: “Como profesionales, nuestra percepción es que los incendios forestales que no se apagan en la primera hora se desbocan. El campo y el monte están como están. Ahora mismo son como si fueran gasolina”.









