Cómo un proyecto de la facultad me hizo dejar de pensar en código y empezar a pensar en sistemas.
Cuando arrancamos TrainerOS con el Grupo VOX, yo tenía una idea bastante cómoda de lo que era "ser bueno programando": escribir código que funcione, que pase los tests y que se entienda. Lo que nunca había hecho era pararme frente a una pizarra en blanco y decidir qué construir antes de escribir una sola línea. Y ese, para mí, terminó siendo el verdadero trabajo final: el salto de programar a diseñar.
Este artículo es el relato honesto de ese salto. No voy a poner código —porque la verdad el código fue lo de menos—, sino las decisiones que tomamos, los errores de criterio que casi cometo, y lo que me llevo de todo esto.
El problema: el caos de las planillas de Excel
TrainerOS nació de una observación bastante simple. Los entrenadores personales manejan a decenas de alumnos con planillas de Excel y mensajes de WhatsApp. ¿El resultado? Caos: rutinas que quedan viejas, cobros que se pierden, cero control. Entonces pensamos una plataforma SaaS donde el entrenador paga una suscripción mensual y sus alumnos entran gratis a un panel móvil con la rutina del día.







