Contenido automatizadoAprender nuevas habilidades favorece la neuroplasticidad. Foto: ISTOCK18.06.2026 14:17 Actualizado: 18.06.2026 14:17
El interés de las generaciones jóvenes por pasatiempos tradicionales como el tejido y la costura ha registrado un incremento notable en los últimos meses. Según datos de la plataforma 'Eventbrite', la Generación Z acude cada vez más a talleres y círculos de costura con el objetivo de mitigar el agotamiento digital.Sin embargo, más allá del factor nostálgico o el alivio psicológico inmediato, diversas investigaciones en el campo de la neurociencia demuestran que las tareas manuales lentas y constantes ejercen un impacto directo en la salud cognitiva a largo plazo, favoreciendo el desarrollo de la memoria, la atención, la función motora y la regulación emocional.A diferencia de otras actividades recreativas, los pasatiempos prácticos exigen una participación integral del cerebro. Al requerir procesos de planificación, secuenciación de pasos y resolución de problemas, estas disciplinas activan de manera simultánea los sistemas motor, cognitivo y emocional. LEA TAMBIÉN La creatividad impulsa la producción de dopamina. Foto:ISTOCKEstimulación bilateral y regulación de los sistemas de recompensaDesde la perspectiva neurológica, el acto de tejer combina de forma única la coordinación motora fina con el movimiento rítmico bilateral. Emily Sharp, terapeuta de la organización NY Art Therapy, señala que el uso alterno de ambas manos genera una estimulación bilateral similar a la empleada en la terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR), un método psicoterapéutico utilizado para procesar el trauma. Este tipo de dinámica táctil se encuentra vinculada con la reducción en los niveles de cortisol —la hormona del estrés— y con el incremento en la producción de neurotransmisores como la serotonina.Además, estas actividades también favorecen la producción de dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación y el bienestar. Sin embargo, el acceso a esta sustancia a través de manualidades funciona de manera distinta a los picos químicos inmediatos que producen el consumo de azúcar o la navegación en redes sociales. Un estudio publicado en 'Frontiers in Behavioral Neuroscience' determinó que las actividades creativas activan la red de recompensa dopaminérgica de forma lenta y constante. En ese sentido, Álvaro Pascual-Leone, profesor de neurología en la Facultad de Medicina de Harvard, explica que un funcionamiento cerebral estable y placentero es biológicamente superior a los atracones de sustancias químicas, lo que ayuda a estabilizar el estado de ánimo y mejorar la concentración.La importancia de la novedad y el desafío neuroplásticoLos beneficios cognitivos derivados de estos pasatiempos no dependen de la perfección en la ejecución del producto, sino del esfuerzo mental que implica el proceso de aprendizaje. La plasticidad neuronal se estimula principalmente cuando el cerebro se enfrenta a tareas desconocidas que abren nuevas vías de conexión sináptica. Por este motivo, el impacto neurológico es significativamente mayor en un principiante que intenta resolver un patrón por primera vez que en un tejedor profesional que realiza los movimientos de forma automatizada.Los especialistas enfatizan que una vez que una acción se domina y se vuelve fluida o meditativa, el cerebro entra en un estado de flujo restaurador. No obstante, para mantener un estímulo neuroplástico constante a lo largo del tiempo, es indispensable introducir modificaciones y nuevos retos dentro de la misma actividad. De acuerdo con Pascual-Leone, el desafío cognitivo no requiere ser de grandes proporciones; el factor crucial radica en plantearle al cerebro una dificultad que todavía no domine por completo. LEA TAMBIÉN La práctica manual mejora la destreza y la concentración. Foto:ISTOCKConectividad neuronal para un envejecimiento saludableEl deterioro cognitivo suele desarrollarse de manera silenciosa décadas antes de que aparezcan las primeras manifestaciones clínicas externas. Ante este escenario, la práctica de aficiones táctiles como la cerámica, el punto de cruz, el acolchado o el tallado en madera funciona como un entrenamiento cognitivo de bajo riesgo que fortalece el cableado neuronal. Lakelyn Eichenberger, gerontóloga de la organización Home Instead, resalta que las personas que mantienen estos hábitos reportan índices superiores de salud y satisfacción, debido a que las manualidades reducen el cortisol de forma más efectiva que las aplicaciones tecnológicas diseñadas para la salud cerebral.Asimismo, estas disciplinas ofrecen un componente de interacción social indispensable para el bienestar emocional en la edad avanzada. La participación en talleres grupales mitiga el aislamiento social y la soledad, factores de riesgo críticos para el desarrollo de demencias. El impacto positivo de estas intervenciones artísticas se extiende incluso a pacientes con diagnósticos de neurodegeneración avanzada; estudios clínicos en personas con la enfermedad de Parkinson demostraron mejoras en la memoria, la destreza manual y la resiliencia emocional, confirmando que la adopción de estos pasatiempos aporta beneficios protectores en cualquier etapa de la vida.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y un editor.KATHERINE BRAVO HERNÁNDEZ REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL EL TIEMPOMás noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









