La agenda que tenía el oficialismo tuvo que cambiar a la fuerza porque el plan de Manuel Adorni no funcionó. El jefe de Gabinete no pudo revertir la pendiente declinante la semana pasada, cuando presentó su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción y buscó explicar los cambios en su patrimonio a partir de una versión que contradijo su exposición en la Cámara de Diputados el 29 de abril. Desde entonces el ministro coordinador ha vuelto a vivir la preocupación e inseguridad que respiró cuando regresó de Nueva York, hace tres meses. Hubo altibajos, pero las variaciones fueron escasas: el ministro coordinador sigue envuelto en un escándalo sobre sus gastos y propiedades que, además de angustiarlo, rompieron la narrativa libertaria que tanto ayudó a construir. La reunión de este miércoles a las 18 terminó de configurar la pinza que los aliados podían construir en el Congreso para poner al límite una misión riesgosa. Hubo negociaciones silenciosas entre los aliados del Gobierno que llevaron semanas. Alcanzaron un objetivo clave que en otro momento parecía imposible: empujar a Javier Milei para que eche o le pida la renuncia a su jefe de Gabinete, tal como lo definió el expresidente Mauricio Macri la semana pasada. Para Mayans, Adorni "ya no tiene la confianza del Congreso" y Bullrich dijo que no tiene "nada que cuestionarle" a Milei