El acuerdo entre EE UU e Irán, aún pendiente de rúbrica, ha actuado como catalizador para unos mercados que necesitaban sacudirse la apatía. A las subidas de las Bolsas y la caída de los precios energéticos se suma la reactivación del mercado de deuda, en un contexto marcado por la expectativa de tipos estables. Pero, más allá del impulso inmediato de la tregua, los emisores también están adelantando operaciones para evitar un repunte de la incertidumbre y una posible caída de la liquidez en la segunda mitad del año. Mientras en Estados Unidos la macroemisión de 25.000 millones de dólares de Nvidia concentra la atención, en el mercado en euros son los bancos y las eléctricas, como la española Iberdrola o el operador noruego de redes Statnett, los que lideran el repunte de la actividad.La mejora del sentimiento inversor y la cercanía del parón habitual previo a la campaña de resultados (blackout, en la jerga financiera) han impulsado a BBVA, Santander, Iberdrola y Unicaja a salir al mercado con la venta de 5.450 millones de euros en bonos a medio y largo plazo. A estas operaciones se suman los 500 millones colocados por las Islas Canarias. La liquidez disponible ha permitido absorber sin fricciones el nuevo papel. La demanda conjunta de las cinco colocaciones ronda los 15.500 millones, lo que supone multiplicar por 2,6 la oferta. En paralelo, Telefónica ha dado mandato para lanzar su primera emisión en dólares australianos, con vencimientos a seis y diez años, con el objetivo de seguir diversificando su base inversora.La actividad no se limita al mercado español. Según datos recopilados por Natixis, solo el pasado martes empresas, bancos y soberanos aprovecharon la ventana para captar 14.000 millones de euros, en una amplia gama de formatos. Desde la deuda más segura, como las cédulas colocadas por BBVA —las primeras que emite en tres años—, la filial italiana de Crédit Agricole y el banco regional austriaco Raiffeisenlandesbank Oberösterreich, hasta instrumentos de mayor riesgo como los 1.000 millones en deuda sénior no preferente de Santander.“Las noticias sobre el fin de la guerra han mejorado claramente el apetito inversor, aunque persisten las dudas sobre la segunda mitad del año. Por eso, muchos emisores optan por adelantar sus operaciones y aprovechar unas condiciones especialmente favorables”, explica Andrés Calzado, responsable de mercado de deuda para instituciones financieras de Nomura en el sur de Europa. El experto considera que la elevada incertidumbre en torno a la política monetaria, junto a factores geopolíticos como la situación del estrecho de Ormuz, empuja a los emisores a no asumir riesgos innecesarios y a asegurar ahora costes de financiación que aún resultan atractivos. En la misma línea se pronuncia Jesús Sáez, responsable de mercados de capitales de deuda de Natixis CIB en Iberia, quien señala que, en un contexto en el que las expectativas de subidas de tipos se han moderado y no se percibe un deterioro del crédito. Con este telón de fondo, “los emisores tienen margen más que suficiente para aprovechar la receptividad de los inversores y la liquidez disponible”, añade. A diferencia de crisis anteriores, esta vez el mercado no ha registrado problemas de liquidez ni un cierre del grifo. Superado el parón inicial de las primeras jornadas, en las que emisores e inversores calibraron el alcance de la situación, la actividad ha recuperado un pulso normal. A ello se suma que muchos emisores, tanto públicos como privados, ya habían adelantado parte de sus necesidades de financiación a comienzos de año, en un momento en que las carteras aún se estaban configurando, lo que ha contribuido a aliviar la presión en este episodio.En paralelo, el consenso de los analistas destaca que, frente a la deuda soberana, cuyos rendimientos han repuntado por las expectativas de tipos elevados durante más tiempo y por las perspectivas de inflación, los diferenciales de la deuda corporativa se han mantenido relativamente estables. “Los spreads de crédito están en mínimos de tres años”, sostiene Calzado, una señal del atractivo que mantiene el mercado.Que la situación haya ganado claridad en las últimas horas no significa, sin embargo, que el camino vaya a ser sencillo. Por delante quedan meses en los que el mercado y la economía tendrán que lidiar con factores tan diversos como la geopolítica y la política monetaria y fiscal. Aunque el acuerdo entre EE UU e Irán ha contribuido a aliviar las presiones sobre los precios y a moderar las expectativas de tipos más altos, aún se desconoce el impacto final del conflicto en la economía, y los analistas advierten de que volver a niveles del brent previos al conflicto llevará tiempo. Por ahora, los inversores han optado por centrarse en el lado positivo y, a medida que han intensificado sus compras de acciones y deuda, los emisores han aprovechado la coyuntura para mejorar sus condiciones de financiación. Con la rentabilidad de la deuda estadounidense a 30 años alejándose de la barrera del 5%, un nivel considerado crítico para los mercados, las compañías han redoblado la captación de recursos. En algunos casos, para gestionar vencimientos, como Unicaja, que ha anunciado la recompra de obligaciones preferentes con vencimiento en noviembre de 2027; en otros, para financiar inversiones, como Iberdrola.“Este resurgir de las emisiones también responde a la percepción de que esta liquidez abundante podría no mantenerse en el medio plazo”, apunta Sáez. El exceso de liquidez ha sido, de hecho, uno de los principales soportes de la deuda y de las Bolsas en los últimos meses. A esta cautela se suman otros focos de incertidumbre que podrían ensombrecer los mercados en los próximos meses. Además de las dudas sobre la política monetaria, el experto señala a la evolución de la tregua entre EE UU e Irán y al creciente peso del ciclo político en Estados Unidos. De cara a la segunda mitad del año, las elecciones de mitad de mandato irán ganando protagonismo. La proximidad de estos comicios y el desgaste de la popularidad del presidente, Donald Trump, han presionado a Washington para redoblar las negociaciones, lo que por ahora contribuye a contener el alza de los precios energéticos, pero introduce nuevas incógnitas.En ese equilibrio entre el alivio inmediato y la incertidumbre futura se mueve un mercado que, por ahora, sigue encontrando en la abundante liquidez y en la ventana de oportunidad actual el mejor incentivo para seguir funcionando a pleno rendimiento.
Los grandes del Ibex aprovechan el buen tono del mercado y colocan 5.450 millones de deuda en dos días
El mercado de bonos se reactiva al calor de la tregua, con fuerte demanda y emisores que se anticipan a un entorno más incierto













