Actualizado Jueves,

junio

09:28D�as en alta mar, unas 80 personas api�adas en la patera que le hab�an asignado, algunas de ellas murieron en la traves�a, largas noches, pensamientos en bucle... �En estos momentos, me ofreces un avi�n y me preguntas si quiero volver, y vuelvo. Pero ya no hab�a marcha atr�s, s�lo dos cosas: tirar hacia delante o morirse�. Djiby Mbaye s�lo ten�a 14 a�os (hoy tiene 35), era uno de los dos menores de aquel grupo. Iba solo, invadido por el miedo y la incertidumbre, �eran condiciones muy dif�ciles, ve�a gente morir, me preguntaba qu� hac�a yo all��, dejando atr�s su vida en Senegal y a su familia.Por aquel entonces, recuerda, en su pa�s �s�lo se hablaba de las pateras. Un d�a ve�as a una persona y a las semanas, ya estaba en Europa. Parec�a algo sencillo. Quer�a intentarlo�. Dos a�os antes de lanzarse a aquella embarcaci�n, empez� a guardar a escondidas en una hucha lo que ganaba trabajando en la tienda de su hermano. Le mov�a la esperanza y las ganas de vivir.Por suerte, �l s� lleg� a tierra espa�ola, concretamente Tenerife, y 21 a�os despu�s cuenta su historia en un documental reci�n estrenado en Madrid: Latidos (de Kamba Films), dirigida por el angole�o Baptista Jo�o, reconocido por sus trabajos audiovisuales de impacto social, sobre la igualdad humana y la visibilidad de la comunidad afrodescendiente.Esta obra explora sin filtros las realidades de la migraci�n, la discriminaci�n racial y la persecuci�n. Y lo hace a trav�s de la voz directa de quienes lo viven, entre ellos, Djiby. No es la primera vez que comparte sus experiencias. Es trabajador social en una fundaci�n que colabora con migrantes y refugiados y en este contexto, lleva a�os acompa�ando a personas que le recuerdan a �l mismo.Cuando pis� la costa canaria, no se lo pod�a ni creer: ��Estoy en Espa�a?�. Mareado y sin fuerzas para ponerse en pie, pens�: �Aqu� empieza mi vida�. Despu�s, el camino no es exactamente como el esperado. Tal y como refleja uno de los testimonios del documental, de prevenci�n y salvamento m�dico, ��igo Guti�rrez, �se van a encontrar indiferencia, odio, mil problemas, mil dificultades, se les va a poner a prueba a todos los niveles...�.�Aprender a vivir con miedo. Sin documentaci�n, temes que la polic�a te pille�. Y miedo al miedo de la sociedad, porque �si un inmigrante comete un delito, culpan al colectivo entero y eso nos afecta�. Un caldo de cultivo en el que �trabajar en b�, que es la �nica manera de subsistir, se convierte en una actividad de �riesgo a la hora de sufrir da�os morales, f�sicos porque s�lo podemos agachar la cabeza, callarnos constantemente y aguantar�.En su caso, tuvo la suerte de cumplir los 18 a�os y la fundaci�n en la que trabaja le abri� sus puertas. �Empec� a desarrollarme y a seguir estudiando�. Super� la ESO, complet� formaciones de jardiner�a, de cocina... �Intentaba buscar mi sitio, iba tocando todos los palos� y al final, �decid� hacer un Grado Superior de Integraci�n Social�. Con este perfil, enlaz� un contrato con otro en la instituci�n que le hab�a dado acogida, �atendiendo a chavales reci�n llegados�.Hace dos a�os, le encomendaron coordinar un proyecto de protecci�n internacional en la fundaci�n y ahora se ha embarcado en un nuevo reto: graduarse en derecho. �Creo que el trabajo social y el jur�dico van de la mano�. Mientras tanto, consciente de su papel, es muy activo en redes sociales y afronta responsabilidades en la defensa de los derechos humanos. El pasado mes de mayo, protagoniz� una destacada intervenci�n en el pleno del Ayuntamiento de Alcal� de Henares. Compareci� en representaci�n de la asociaci�n Nuevo tipo de inmigrante para defender los derechos humanos frente a una moci�n de Vox contra la regularizaci�n extraordinaria de migrantes. �Soy trabajador social, migrante y tambi�n fui menor extranjero no acompa�ado cuando llegu� a Espa�a�. As� comenz� su discurso para explicar que �l no es una excepci�n, �soy el resultado de una oportunidad [...] Cu�ntos talentos estamos perdiendo cuando cerramos puertas? La exclusi�n nunca ha fortalecido una sociedad. La inclusi�n, s��.