Nabintou Diaby (Costa de Marfil, 1980) intentó viajar a Canarias en dos ocasiones. La primera vez, el miedo la asaltó antes de subir a la patera. Allí dejó su bolso y su identificación, pero ella prefirió quedarse en tierra. Todas las personas que viajaban en esa barcaza llegaron a las islas con vida. Por el contrario, el viaje que ella emprendió poco después se saldó con una de las tragedias más duras que ha vivido el Archipiélago en los últimos años. Fue en la madrugada del 17 de junio de 2021, cuando los gritos de los náufragos alertaron al pueblo de Órzola (Lanzarote) de que una neumática había encallado en su rocosa costa. Sin dudarlo, los vecinos se lanzaron al agua a intentar salvar vidas. Esa misma noche aparecieron tres cuerpos. Entre ellos, el de Nabintou.

Cuando ella murió, sus hijos tenían seis y ocho años. Cinco años después, su primo hermano Ibrahima Diaby ha vuelto a Órzola para honrar su memoria. Entre las casitas blancas de este pequeño pueblo pesquero y junto a las rocas que vieron morir a Nabintou, Ibrahima ha podido reencontrarse con algunos de los vecinos que se tiraron al agua a la luz de los móviles para rescatar a más de 40 náufragos. Lo ha hecho en el marco de las diferentes acciones que se están llevando a cabo en Canarias en el marco de ConmemorAcción 2026, para recordar a las víctimas de las fronteras “Cuando los abracé, sentí que estaba abrazando a Nabintou. Sus caras están grabadas en mi mente. Son personas que lo intentaron, y en las condiciones en las que se encontraban hicieron algo extraordinario”, sostiene.