En el patio enterrado en arena de la casa de la familia Diop en Mbour (Senegal), salpicada de líneas para tender la ropa y rodeada de habitaciones de escasa altura revestidas de cemento reina el silencio. Solo las voces de los niños pequeños de la familia y los gallos recuerdan que la vida no se paralizó del todo en esta casa humilde de techos de cinc. Por la puerta de la casa, que da frente al mar y a los cayucos de los pescadores, salieron 21 jóvenes, todos hermanos y primos durante los primeros días de agosto de 2024. El 22 de septiembre de ese mismo año, la localización de una patera a 70 kilómetros de Dakar reveló que todos ellos habían partido hacia Canarias y habían fallecido durante la travesía. Desde entonces, su familia se aferra a su recuerdo: “Los echo mucho de menos. Me duele tanto que me cuesta incluso hablarlo”, expresa Yatma Diop, hermano de uno de los fallecidos.

Los echo mucho de menos. Me duele tanto que me cuesta incluso hablarlo

El 9 de agosto de 2024, este grupo de jóvenes se despidió de su familia para ir a trabajar durante la temporada de pesca en Gambia, como hacían con regularidad. Su familia comenta que se iban allí a trabajar y cuando terminaba la temporada, o cuando había alguna festividad, regresaban a casa. Todos aseguran que ninguno de ellos confesó la intención de cambiar de rumbo e ir España.