Era el momento más esperado y a la vez más temido, y la sensación que se trasladó en La Moncloa y en el PSOE tras las primeras informaciones es que al menos la situación no empeoró. Ni hubo medidas cautelares —el juez rechazó la petición de la fiscalía anticorrupción de retirar el pasaporte a José Luis Rodríguez Zapatero— ni el expresidente del Gobierno incurrió aparentemente en ninguna contradicción significativa que haga dudar de su palabra. “Hay tranquilidad después de lo primero que vamos sabiendo. No hubo cautelares. Mantenemos nuestra confianza en su inocencia”, resumía un ministro en las primeras horas tras una comparecencia decisiva para el Ejecutivo en el caso tal vez con más efecto electoral, porque Zapatero ha sido clave en las últimas campañas y es un referente en el mundo progresista, que recibió un mazazo enorme con su imputación.En algunos sectores progresistas había dudas sobre la posibilidad de que Pedro Sánchez decidiera empezar a separarse de Zapatero después de su declaración si las cosas no iban bien y si el presidente optaba por una estrategia que le pudiera convenir para su defensa, pero que fuera en una línea contraria a los intereses del Gobierno. Pero según diversas fuentes, no sucedió eso, sino más bien lo contrario: Sánchez trasladó a todo su entorno la instrucción clara de que el apoyo a Zapatero se mantiene porque el presidente, y con él el sector socialista del Gobierno y la cúpula del PSOE, apuestan por creer las palabras del antiguo líder socialista, que se declara inocente de todos los cargos y niega haber cobrado comisiones.El Gobierno oficialmente no dijo nada, aunque algunos ministros individualmente sí trasladaron su confianza en la inocencia de Zapatero, pero Sánchez estuvo detrás del comunicado del PSOE que opta por un respaldo muy claro. “El PSOE mantiene exactamente la misma posición que ha defendido desde el primer día: defensa de la presunción de inocencia y respeto absoluto a la Justicia. Por lo que mantenemos el apoyo al presidente Zapatero”, señaló oficialmente el partido en algo que se puede entender como la posición del propio Sánchez, que tendrá que hablar de este asunto en la rueda de prensa tras la cumbre en Bruselas este jueves y viernes.Varios ministros consultados y diversas fuentes en La Moncloa destacan el hecho de que Zapatero le planteara al juez una autorización universal para revisar cualquier cuenta en el extranjero sin necesidad de pedir una comisión rogatoria porque él insiste en que no tiene nada fuera de España y, por tanto, no tiene ningún problema en ayudar a comprobarlo. Este gesto, medido con su abogado, refuerza la credibilidad del expresidente a los ojos de sus compañeros de partido, que están cada vez más inquietos, sobre todo después de que las joyas que encontró la policía en una caja fuerte en su despacho se valoraran en 1,3 millones de euros, una cantidad 25 veces superior a la que había trasladado su entorno.Las joyas de 1,3 millonesEl asunto de las joyas, tal vez el que más desgaste de credibilidad le ha provocado a Zapatero —y por tanto al Gobierno del que fue un referente político y moral—, sigue sin resolverse porque el ex presidente ha pedido más tiempo para dar una explicación detallada. Esta cuestión chirría mucho dentro del Ejecutivo, donde diversos miembros insisten en que nadie maneja esas cantidades en joyas y menos entre los votantes del PSOE o de Sumar. Pero de nuevo los ministros están optando por conceder a Zapatero el tiempo que pide para poder dar esa explicación. El Gobierno se niega a contestar sobre las joyas hasta que lo explique el expresidente, y ni siquiera responde cuando le preguntan si cree que Zapatero debería devolver esas joyas o depositarlas para patrimonio nacional como hacen otros ministros y presidentes que reciben regalos valiosos en sus viajes. La posibilidad de que tenga que devolver esas joyas está claramente encima de la mesa ante la evolución de la polémica, pero el Gobierno de momento ha optado por no pedírselo abiertamente.Otro ministro coincide en esta visión de cierta tranquilidad del Ejecutivo después de una declaración cuyas consecuencias eran imprevisibles. Cuando se publicó que la fiscalía pedía retirada del pasaporte, hubo mucha inquietud en el Gobierno, pero ese ambiente cambió cuando lo rechazó el juez. “Zapatero ha sido claro, ha dado la posibilidad de que se investigue internacionalmente sus cuentas, y es importante que no haya habido cautelares. Confiamos en que pueda demostrar su inocencia”, remata este miembro del Consejo de Ministros.El mensaje político es, pues, muy claro. “Zapatero es una persona honorable. Nosotros confiamos en su palabra. Él está diciendo que no tiene cuentas en el extranjero, que jamás se ha llevado ninguna mordida, y nosotros le creemos porque no vemos además ninguna prueba definitiva de que no diga la verdad”, sentencian desde La Moncloa. Aun así, al Gobierno le siguen faltando las explicaciones públicas de Zapatero. No solo las que ha dado ante el juez, sino las que él mismo dijo que daría cuando pudiera explicarse ante el magistrado que lo investiga. Ya lo ha hecho, y ahora la expectativa en el mundo progresista es que el expresidente pueda enfrentarse a las preguntas de los periodistas para explicar con detalle todas sus actividades y las acusaciones que pesan sobre él y también el origen y el recorrido de esas polémicas joyas. La posición de Sumar ha sido especialmente nítida a este respecto. “Zapatero es una persona que fue muy relevante para los progresistas en este país, lo ha sido y sigue siendo, y por tanto querríamos un poquito más que una declaración por escrito”, manifestó la portavoz en el Congreso, Verónica Barbero. Por ahora parece que este momento tendrá que esperar a que Zapatero consiga recabar más datos para hilar un relato preciso del recorrido de esas joyas, que él insiste en valorar muy por debajo de los 1,3 millones de euros que ha calculado la joyería Ansorena. Varios ministros señalaban estos días que no basta con las explicaciones judiciales y su estrategia de defensa, porque Zapatero es un político en activo que está sufriendo un enorme desgaste de credibilidad en el ámbito progresista y que solo puede intentar recuperarlo o frenar la sangría hablando ante el público, y no solo en una sala de un juzgado. Mientras llegan esas explicaciones sobre las joyas y más detalles también sobre las acusaciones graves que figuraban en el auto de imputación, la consigna en el Gobierno y el PSOE es muy clara: apoyo cerrado a Zapatero, confianza en su inocencia y darle tiempo para que gestione su estrategia de defensa. Aun así, nadie se llama a engaño ni en La Moncloa ni en el PSOE: este caso no ha hecho más que empezar, y el desgaste va a seguir. Como se comprobó en la sesión de control, el caso Zapatero es un material perfecto de ataque para la oposición, en especial el asunto de las joyas.“Está claro que con los ojos de hoy fue un error muy evidente quedárselas, pero si fueron, como se está diciendo, un regalo de Arabia Saudí en 2007 es más comprensible. Está claro que el presidente no imaginaba que tenían ese valor”, le justifica un alto cargo del Gobierno. Sin embargo, ninguna de esas justificaciones valdría para explicar por qué no las devuelve, como se vio obligado a hacer el expresidente brasileño Jair Bolsonaro por una polémica bastante similar por unas joyas que le regalaron a su esposa en Arabia Saudí.
El Gobierno mantiene el apoyo a Zapatero: “Hay tranquilidad. No hubo cautelares”
Sin respuestas todavía sobre las joyas, Sánchez traslada a su entorno la instrucción de que se conserva el respaldo al expresidente













