Los aliados europeos de la OTAN buscan cómo llenar el nuevo agujero en el paraguas de seguridad que va a dejar de Estados Unidos en el viejo continente. Después de que Washington comunicase el mes pasado que dejará de mantener a disposición de la Alianza una cantidad significativa de fuerzas y medios —desde cazas y aviones cisterna hasta buques, portaviones o submarinos— que permanecen en sus bases en el país norteamericano pero que están asignados y listos para desplegarse en Europa en caso de crisis, los países europeos y Canadá negocian cómo asumirlos.El cronograma del reajuste de Washington no está claro, pero fuentes aliadas señalan que se hará por fases. Estados Unidos ya no quiere un reparto de la carga, sino una transferencia de la misma: que Europa gaste más en defensa, aporte más fuerzas y asuma más responsabilidad en la defensa del continente.Tras recibir la confirmación del tijeretazo, los aliados digieren que esa transferencia de la carga ya no se trata de una cuestión política o teórica sino real. Así, un buen número de los 32 aliados —entre ellos España— ha revisado su contribución a la Alianza y han puesto sobre la mesa una oferta para cooperar en el nuevo modelo de fuerza, como se conoce el sistema que determina qué medios militares pueden desplegarse rápidamente en una emergencia. También estudian cómo aumentar la participación en rotaciones y misiones en el este de Europa frente a la amenaza rusa, según indican fuentes aliadas.La Casa Blanca suma este nuevo recorte a los repliegues previstos de fuerzas destacadas en Europa (como los 5.000 soldados que dejarán en Alemania) y a la congelación de programas clave para la defensa del Viejo Continente, como el envío previsto de misiles Tomahawk para situar en territorio alemán. Washington quiere centrarse en el Indo-Pacífico. Y su postura está obligando a replantear algunos de los supuestos fundamentales sobre los que se ha apoyado la defensa colectiva europea durante décadas.El recorte estadounidense supone un nuevo desafío para los aliados europeos de la OTAN, recuerda Luis Simón, director de la oficina de Bruselas del Real Instituto Elcano. Las contribuciones del país norteamericano al modelo de fuerza de la OTAN son paquetes de combate completos, extremadamente integrados y preparados para desplegarse juntos. Así que cuando se habla de que dejarán de poner a disposición de la Alianza en Europa medio centenar de cazas o ocho aviones cisterna significa que dejarán de aportar un ecosistema militar completo.El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha reconocido este miércoles que algunos aliados europeos han dado un “paso adelante” para “aportar más a la Alianza”. Sobre todo, capacidades que ya poseen o que prevén tener en un futuro próximo. Parte del agujero que deja EE UU se cubrirá con ese parche, que aún se sigue negociando.Pero la brecha aún no se ha cerrado del todo y los aliados europeos aceleran para tener una imagen más clara del cronograma previsto y de los planes para reemplazar el reajuste de Washington, de cara a la cumbre de la OTAN de julio en Ankara (Turquía). La reunión llega en un momento delicado, con la Alianza sometida a una presión sin precedentes, con algunos países europeos temerosos de que Donald Trump cumpla sus repetidas amenazas de desvincularse aún más o incluso de retirarse.“La mayor parte [de lo que EE UU dejará de poner a disposición] está cubierta, una parte importante prácticamente resuelta y algunos aspectos todavía requieren más debate y discusión”, ha admitido Rutte este miércoles en una rueda de prensa celebrada en Bruselas. “Es un poco extraño que todavía necesitemos tanta ayuda de un país situado a ocho horas de vuelo”, ha agregado el neerlandés en la víspera de una reunión clave con los ministros de Defensa de la OTAN. En ella está prevista la participación del estadounidense Pete Hegseth, una de las voces más críticas hacia el funcionamiento de la organización militar, que considera que Europa no está asumiendo la carga que debería.La reunión con Hegseth en la capital comunitaria será la primera cita de alto nivel de la OTAN después de que el enviado de Washington Alex Vélez-Green comunicase el reajuste a los representantes aliados. En aquella cita, como adelantó EL PAÍS, se pusieron cifras concretas al tijeretazo estadounidense, que prevé dejar de poner a disposición de Europa medio centenar de cazas, aviones cisterna, aeronaves de reconocimiento marítimo, un submarino lanzamisiles, un portaaviones, buques de guerra y varios bombarderos.El viernes pasado, un documento del Pentágono citado por el diario The New York Times daba aún más detalles de las cifras implicadas y señalaba que el reajuste sería mucho más rápido y abrupto de lo anticipado.Fuentes aliadas niegan, sin embargo, que se vaya a producir un agujero en la defensa europea, que, además, sigue contando con importantes despliegues permanentes de tropas y armamento estadounidense destacado en varios países del Continente. Entre ellos, España, aunque la mayor parte está en Alemania, centro logístico y de operaciones. De cara a la respuesta rápida y a un despliegue en caso de activación del artículo 5 de defensa colectiva, sin embargo, las tropas europeas aún no están tan organizadas ni integradas. Tampoco entrenadas o preparadas para desplegarse juntas al nivel que manejan las de Washington. “Las estructuras de fuerzas europeas siguen dependiendo de los llamados habilitadores clave y de la profundidad operativa de Estados Unidos”, señala Simón. Una de las claves es la dependencia europea de esos habilitadores clave. Es decir, de las capacidades que permiten que el resto de las fuerzas puedan combatir de forma eficaz: aviones cisterna; transporte estratégico, elementos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, la alerta temprana, el mando y control o las capacidades de guerra electrónica y espacial. Algunos se pueden suplir. Reemplazar otros, como las capacidades de ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento), las de alerta temprana aerotransportada o el transporte estratégico, supone un enorme reto. Además, el desafío no será únicamente encontrar qué países sustituyen las capacidades que deja de aportar Estados Unidos. Simón sostiene que también habrá que revisar los planes de defensa de la OTAN, que durante años se diseñaron contando con la participación de determinadas fuerzas estadounidenses.
Europa se prepara para tapar el agujero que deja Estados Unidos en la defensa de la OTAN
Los aliados continentales negocian cómo sustituir capacidades militares clave, como cazas, buques o aviones cisterna que Washington dejará de poner a disposición de la Alianza Atlántica












