Los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica se reúnen este jueves en Bruselas con un gran asunto que domina la atención de todos los miembros de la OTAN: el reajuste en la participación americana en el llamado ‘Modelo de Fuerza de la OTAN’, por el que Washington retirará capacidades que hasta ahora estaban asignadas al teatro de operaciones europeo, y tendrán que ser los miembros europeos de la Alianza junto con Canadá los que tengan que cubrir esas capacidades. Los ministros también abordarán la cumbre de Ankara de principios de julio, pero también la reunión de líderes en Turquía se verá atravesada por esta cuestión. En términos de diplomacia pública, el ejercicio es delicado. Mark Rutte, secretario general de la OTAN, es consciente de que estéticamente el movimiento suena a una retirada americana del continente. "Probablemente habréis visto las noticias sobre el ajuste de las contribuciones de EEUU al modelo de fuerzas de la OTAN. En algunos casos, esto se ha presentado como un problema, como si EEUU se estuviera distanciando de sus aliados. Pero esa no es la realidad", ha explicado el holandés en una rueda de prensa este miércoles. Varias fuentes explican que Estados Unidos ha estado coordinándose e informando a sus aliados sobre sus intenciones respecto al Modelo de Fuerza de la OTAN, y que lo ha enmarcado dentro del ejercicio de crear una "OTAN 3.0" en las que el resto de miembros asuman la defensa convencional del espacio euroatlántico, mientras EEUU mantiene su compromiso en el ámbito de la disuasión nuclear, mientras dedica sus fuerzas y capacidades convencionales a sus nuevas prioridades, que se encuentran tanto en el Indo-Pacífico como en la esfera interior. Tras el ejercicio de ‘burden sharing’ (reparto de la carga) que representó la cumbre de La Haya, donde los aliados se comprometieron a aumentar sustancialmente su inversión en defensa, ahora Washington ha declarado que es el momento del ‘burden shifting’ (transferencia de la carga). "Hemos analizado la división del trabajo en el contexto de las fuerzas convencionales y vemos que los aliados europeos y Canadá están preparados, dispuestos y son capaces de hacer más. Partiendo de esta base, Estados Unidos ha ajustado sus compromisos con el Modelo de Fuerzas de la OTAN. No se trata principalmente de dónde se encuentran actualmente las fuerzas y los medios, sino de quién haría qué si se activaran nuestros planes de defensa", ha explicado Rutte. España y una gran cantidad de otros aliados han hecho propuestas para cubrir las brecha que dejaría EEUU. TE PUEDE INTERESAR "Históricamente, esto dependía en exceso de EEUU. Ahora ha ajustado sus compromisos de contribución, y otros aliados han dado un paso al frente para aportar más", ha explicado el secretario general. No han trascendido las capacidades que Washington va a retirar ni cuál va a ser la contribución que los aliados europeos van a hacer, aunque sí se ha filtrado que los activos retirados son en los dominios marítimo y aéreo. Preguntados por si el proceso está generando confusión o ruido interno, una fuente explica que los planes americanos están "clarísimos". Rutte ha explicado que algunas de las brechas que genera la retirada de activos americanos ya ha sido cubierta, aunque admite que otras requieren de "más trabajo". Hay algunas de esas capacidades para las que los aliados europeos no tienen sustitutos y que requerirán de tiempo. Todos estos movimientos se han estado coordinando a nivel técnico y en reuniones de los planificadores de defensa nacional de los 32 aliados. El Modelo de Fuerza de la OTAN se introdujo a raíz de la cumbre de Madrid, y es una actualización del antiguo esquema de despliegue de tropas, mucho más enfocado en una respuesta rápida y gradual a una agresión. EEUU no solamente pone soldados, sino que pone una serie de capacidades que son necesarias tanto para la infantería como para un escenario bélico en general. Son los llamados "enables" o habilitadores estratégicos, como son sistemas de defensa antiaérea, de vigilancia o inteligencia, o de transporte aéreo estratégico. Estrecho de Ormuz Además, Rutte ha explicado que los miembros de la OTAN pueden jugar un papel en el proceso de reapertura del estrecho de Ormuz si se consolida el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, que todavía está "en sus etapas iniciales", admite una fuente diplomática. Ese estrecho quedó bloqueado por Irán después de que EEUU e Israel lanzaran una campaña de ataques a finales de febrero, interrumpiendo el flujo de hidrocarburos y provocando disrupciones en las cadenas de suministro. A pesar de ello, el holandés ha admitido que Ormuz se encuentra "legal y literalmente" fuera del mandato de la Alianza Atlántica. El enfado de Trump con otros miembros de la OTAN por no implicarse en su campaña contra Teherán, de la que no informó a los Aliados, ha sido uno de los mayores dolores de cabeza del secretario general en los últimos meses, que ha invertido bastante tiempo en tranquilizar a la Casa Blanca señalando que los socios europeos necesitaban algo de margen y que actuarían cuando hubiera un acuerdo de paz. Francia y Reino Unido están liderando ese trabajo. "La acción estadounidense para prevenir la amenaza de un Irán con armas nucleares y degradar su capacidad de misiles balísticos mejora la seguridad de todos nosotros", ha explicado Rutte, que siempre ha defendido la operación americana contra Teherán, con la que el resto de aliados han sido mucho menos entusiastas. Los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica se reúnen este jueves en Bruselas con un gran asunto que domina la atención de todos los miembros de la OTAN: el reajuste en la participación americana en el llamado ‘Modelo de Fuerza de la OTAN’, por el que Washington retirará capacidades que hasta ahora estaban asignadas al teatro de operaciones europeo, y tendrán que ser los miembros europeos de la Alianza junto con Canadá los que tengan que cubrir esas capacidades. Los ministros también abordarán la cumbre de Ankara de principios de julio, pero también la reunión de líderes en Turquía se verá atravesada por esta cuestión.
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