La Reserva Federal de Estados Unidos decidió este miércoles mantener sin cambios las tasas de interés, que están entre el 3,5 y el 3,75%, al término de la primera junta de política monetaria dirigida por el nuevo presidente de la entidad, Kevin Warsh, que ha llegado al cargo en un momento en que la inflación sigue elevada por la guerra de Irán.
Dada la actual presión al alza sobre los precios (la inflación en mayo fue del 4,2% interanual), la Junta de Gobernadores al completo votó hoy, al término de la reunión de dos días del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed, por unanimidad mantener el referencial sin cambios.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, nominó a Warsh para que fuera nuevo presidente del organismo con la idea de que impulsara políticas de mayor flexibilización después de que a lo largo del último año criticara con dureza a su antecesor en el cargo, Jerome Powell.
Sin embargo, la tesitura económica, marcada por los efectos del cierre del Estrecho de Ormuz y también la resiliencia del mercado laboral en EE.UU., ha llevado a la Junta de Gobernadores a adoptar la decisión unánime de no abaratar el precio del dinero.
También hay que tener en cuenta que el propio Powell ha permanecido en la Junta de Gobernadores, algo poco habitual para un expresidente de la Fed, y por ello sigue contando con derecho a voto.










