No hubo votación, porque la Mesa del Congreso con mayoría del PSOE y Sumar no lo permitió, pero la moción que en realidad debatía este miércoles sobre la continuidad de la legislatura sí se discutió, y mucho. Y el resultado ofreció una imagen con una alianza hace poco impensable en el hemiciclo. PP, Vox y Junts, el partido de Carles Puigdemont, reprodujeron unas intervenciones durísimas contra los presuntos casos de corrupción del Gobierno, el PSOE y Pedro Sánchez y acabaron con el mismo lema: “Disuelvan las Cortes, convoquen elecciones y dejen hablar a los españoles”. El PNV insistió en demorar su ultimátum y esperar a ver cómo se resuelve la negociación de los Presupuestos en otoño. ERC, Sumar y PSOE defendieron que aún hay legislatura y sobre todo que les compensan sus acuerdos para evitar al nuevo “triunvirato” de las derechas.La interpelación inicial del PP que lo permitió todo versaba, cuando se discutió en el Congreso hace una semana, sobre la valoración que debería hacer el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, de “la situación de extrema debilidad del Gobierno”. En el pleno de esta semana debía llegar la moción consecuencia de aquella iniciativa y a la misma presentaron enmiendas, primero Vox, y luego por sorpresa Junts, lo que desató las especulaciones porque en la misma incluyeron pedirle al presidente que, ante el complicado escenario político actual, disolviese las Cortes y convocase elecciones generales. El PP dice que nada estaba pactado, pero corrió al registro a autoenmendarse para incluir en su propuesta esa misma petición. La Mesa, con cinco componentes de PSOE y Sumar frente a cuatro del PP, no permitió que esas mociones se votasen porque sostiene que esa prerrogativa de fijar la fecha de las urnas depende única y constitucionalmente del presidente.Ese veto elevó el ruido y el nivel de las acusaciones del debate este miércoles de esas mociones, que ya llegaba caliente de la sesión matinal de control al Ejecutivo. La portavoz del PP en la Cámara, Ester Muñoz, había acumulado una ristra de precedentes de todo tipo en esta y otras legislaturas de proposiciones de Coalición Canaria, Ciudadanos y, sobre todo, una de Junts, que la Mesa sí aceptó considerar sobre asuntos competencia solo del Presidente, aunque luego fuesen derrotadas en las respectivas votaciones. Hay casuística también en el sentido contrario.Muñoz, en cualquier caso, llegó al debate con una cadena de andanadas de peso pesado y de tal nivel que se harían duras de escuchar si esta legislatura no discurriese ya por su tercer año. Tildó la decisión de la Mesa y de su presidenta, la socialista Francina Armengol, de “arbitraria, incoherente y servil”. Y, sobre todo, interpretó que se tomaba esa “cacicada” para ocultar que el Gobierno de Sánchez ya no tiene mayoría en el Congreso que le respalde. “El día que se amordaza un Parlamento, pierde la democracia”, enfatizó. Luego concluyó con algunas de las referencias ya constantes del PP: “El Gobierno está acabado”, “la legislatura no sirve para nada y es estéril”, “Sánchez ha dado la orden de volar los pilares democráticos y los contrapoderes” y tras enumerar todos los casos investigados o sospechosos “sobre las cloacas de Ferraz y del PSOE” interpeló a los socios del Ejecutivo y muy en particular a Gabriel Rufián, el portavoz de ERC. “¿Cuánta mierda más va a tragar?“, le soltó en alusión a una reciente intervención del propio dirigente republicano en la que usó ese término para describir el momento del país.La portavoz del PP pidió elecciones y que los españoles voten, como hizo a continuación el diputado de Vox, Andrés Rodríguez Almeida, que retrató un panorama igual de grave que la dirigente popular, pero consumió gran parte de sus minutos en atacar a ese partido, del que considera que no utiliza ni los mecanismos ni el tono para arremeter contra el Gobierno. Rodríguez Almeida sostuvo, tras escuchar a Muñoz, que el PP “no hace oposición o la hace controlada y sumisa y tiende la mano al PSOE para pactar todo con el Gobierno”.La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, que por la mañana ya le había fijado al presidente Sánchez cuáles son sus límites temporales y políticos ahora para finiquitar la legislatura con la negociación y los pactos para cuadrar los primeros presupuestos del Estado de este mandato ya en su recta final, por la tarde se lo volvió a aclarar y le incluyó en la advertencia que “las causas abiertas en torno a la Presidencia son muy graves y demasiadas”.Josep Maria Cruset, de Junts, repitió casi calcados los argumentos de la portavoz de su grupo, sobre que “el Gobierno se ha quedado sin capacidad de hacer nada” y sobre que ya no se votan leyes, ni Presupuestos, y “no hay ni ilusiones ni expectativas” para constatar que esa perspectiva “no mejorará con el tiempo”. Junts reitera así que “la legislatura está muerta y cualquier otra cosa es engañar a la gente”, fundamentalmente porque sostienen que el Gobierno no ha cumplido con proyectos pactados o les enmienda o veta propuestas nuevas que plantean. Y acabó: “Disuelvan las Cortes y convoquen elecciones”.A Gabriel Rufián no se le pasó por alto la identidad de discurso y de objetivos de PP, Vox y Junts y les instó a tener “agallas” y tramitar ya la moción de censura porque entiende que “le dan los números”. Desde su escaño, el portavoz de ERC le observó a Cruset que casi le habían aplaudido los ultras de “la caverna” de Vox. Y a Muñoz le refrescó algunos calificativos de responsables del PP sobre “los golpistas, secesionistas y terroristas” de Junts para saber “cómo lleva ahora” pactar cada vez más cosas con la formación de Puigdemont. El portavoz socialista, Arnau Ramírez, acabó la sesión aumentando la temperatura del ambiente al provocar a la que llamó “oposición marranera” del PP con el mensaje de que deberían dar gracias a “otro éxito de la ley de amnistía” aprobada al inicio de esta legislatura por este Gobierno al permitirles ahora poder pactar no solo con Vox sino también con Junts: “Ni tan mal”.