Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00El reciente editorial de El Espectador, titulado “En Estados Unidos, la pelota sí se mancha”, plantea una crítica comprensible sobre las dificultades burocráticas y las restricciones de visado que afectan la logística de los grandes eventos deportivos. Sin embargo, considero necesario matizar esta postura desde una perspectiva fundamental: el derecho irrenunciable de un Estado a proteger su seguridad nacional y ejercer su soberanía fronteriza.Los eventos deportivos globales tienen el noble propósito de unir a las naciones. Sin embargo, no se puede pretender que un gobierno relaje sus filtros de seguridad y antecedentes en un contexto global marcado por amenazas transnacionales complejas. Tras los aprendizajes históricos en materia de seguridad global, la rigurosidad en los controles fronterizos no debe entenderse como un acto de hostilidad hacia el deporte, sino como un mecanismo preventivo para salvaguardar la integridad de los propios asistentes, residentes y ciudadanos.La experiencia en distintas regiones del mundo demuestra que la flexibilización excesiva o la ausencia de controles migratorios e institucionales eficientes pueden ser capitalizadas por estructuras delincuenciales transnacionales. Cuando los Estados pierden la capacidad de identificar con precisión quién ingresa a su territorio, se generan vacíos de seguridad que terminan afectando la tranquilidad pública y la convivencia ciudadana.Por lo tanto, la rigidez en los visados que critica el editorial no busca manchar el deporte; busca garantizar que la fiesta del fútbol se desarrolle en un entorno seguro. La primera y más alta obligación de cualquier gobierno es la protección de su territorio. Exigir estándares estrictos de admisión es una manifestación legítima de esa responsabilidad estatal, la cual debe prevalecer sobre cualquier conveniencia logística o comercial.Nota: leo su periódico a diario y me da la impresión de que no están siendo equitativos en cuanto a los columnistas y sus publicaciones veo mucha izquierda. Considero que deben ser imparciales.Francis YairEnvíe sus cartas a lector@elespectador.com Conoce más