El impacto de la política migratoria de la Administración de Donald Trump en el Mundial de fútbol sigue generando controversia. En la antesala del torneo, un fotógrafo iraquí fue rechazado al llegar a Chicago y un árbitro somalí quedó excluido al ser declarado inadmisible al aterrizar en Miami, pese a contar con una visa válida. Esta semana se sumó un nuevo episodio: el portero de Cabo Verde, Vozinha, estrella de su equipo en su debut frente a España que acabó en un sorprendente empate, lloró tras culminar el partido de este lunes porque su madre no pudo presenciar tal momento histórico. La mujer no pudo permitirse pagar lo que costaba el visado para acompañar a su hijo a Estados Unidos.La polémica ha llegado hasta el Congreso de Washington D. C., donde el líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, pidió al secretario de Estado, Marco Rubio, que intervenga para que la madre de Vozinha pueda ver a su hijo jugar. “Ninguna madre debería perderse la oportunidad de ver a su hijo hacer historia. He pedido al secretario de Estado Marco Rubio que haga todo lo que esté en su mano para garantizar que ella pueda asistir al próximo partido de Cabo Verde el domingo”, escribió el legislador en su cuenta de X este martes.“Lloré porque crecí con mis abuelos y, por desgracia, no estaban aquí; fallecieron hace unos años”, explicó Vozinha tras el juego del lunes. “Lo eran todo para mí, para mi vida. También lloré porque mi madre no pudo venir por culpa del visado. Como tuvimos que pagar el visado, no conseguimos tramitarlo a tiempo”, añadió.En enero, el Gobierno de Estados Unidos incluyó a Cabo Verde en la lista de países cuyos ciudadanos deben depositar una fianza reembolsable de hasta 15.000 dólares antes de viajar al país, además de la tasa de visado. Un funcionario del Departamento de Estado declaró a The Athletic que “no tiene constancia” de que la madre del portero haya solicitado una visa. “Todos los familiares de los jugadores pueden acogerse a exenciones de la fianza de visado, y el Departamento se está poniendo en contacto activamente con la familia de este jugador para ayudarles con los trámites de visado”, añadió la fuente citada por el medio especializado.Organizaciones de derechos civiles llevan meses advirtiendo que incidentes como estos terminarían afectando al torneo que se celebrará durante las próximas semanas en Estados Unidos, México y Canadá, siendo el primero el país que más partidos albergará en medio de una ofensiva antiinmigrante sin precedentes lanzada por la Casa Blanca. En las semanas previas al inicio de la Copa del Mundo, grupos promigrantes realizaron protestas en diferentes ciudades estadounidenses que serán sedes de los encuentros, y más de 200 organizaciones suscribieron una alerta de viaje advirtiendo a los visitantes internacionales sobre las políticas migratorias estadounidenses. Los activistas están exigiendo a la FIFA y a las autoridades locales garantías de que los aficionados no se verán expuestos a redadas migratorias cuando asistan a partidos o eventos mundialistas. En Miami, la semana pasada un grupo de activistas llevó sus reclamos directamente a la FIFA en una conferencia de prensa frente a la gran puerta dorada del edificio de estilo mediterráneo donde la organización tiene su sede en Coral Gables, un afluente barrio de la ciudad del sur de Florida. “El fútbol tiene la capacidad de unir familias y países. Lo que estamos viendo, en cambio, es miedo y caos”, dijo Yarelis Méndez-Zamora, coordinadora de políticas del Comité de Servicio de los Amigos Estadounidenses. ”Advertimos que habría detenciones arbitrarias, que existía la posibilidad de que se negara la entrada a personas a Estados Unidos, perfilamiento racial y más. Todo eso está ocurriendo”. Las denuncias cobraron nueva fuerza tras conocerse el caso del árbitro somalí Omar Artan, quien fue rechazado al llegar al Aeropuerto Internacional de Miami pese a contar con una visa válida y una acreditación de la FIFA. Artan fue declarado inadmisible por las autoridades estadounidenses y quedó fuera del torneo. Somalia se encuentra en una larga lista de países cuyos ciudadanos Trump prohibió viajar a EE UU. “Si a un árbitro seleccionado por la FIFA con una visa válida se le puede negar la entrada a su llegada a Miami, ¿qué mensaje se transmite a millones de aficionados, familias y visitantes de todo el mundo que están considerando viajar a Estados Unidos?”, señaló Méndez-Zamora.La activista agregó que la ampliación de las restricciones de viaje impulsadas por Trump ha sido una contradicción mientras el país intenta organizar un evento internacional. “Para organizar con éxito un evento de esta magnitud hay que ser un anfitrión acogedor”, dijo. “Este año participan más selecciones que nunca en el Mundial, pero hay 39 países afectados por prohibiciones o restricciones de viaje. No se puede organizar uno de los eventos internacionales más importantes del mundo y al mismo tiempo prohibir la entrada a casi una cuarta parte del planeta”. En respuesta, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se refirió al tema en una rueda de prensa: “No controlamos todo. Tenemos que respetar el hecho de que no somos los reyes del mundo, no controlamos a los gobiernos; somos una organización deportiva. Queremos unir al mundo. Si me quieren criticar, critíquenme”, lanzó Infantino. “Es desafortunado lo que pasó con el árbitro”, agregó. La FIFA no respondió directamente a las preguntas de este diario sobre posibles operativos migratorios ni sobre las demandas de los activistas para establecer zonas libres de agentes migratorios alrededor de los estadios y eventos del Mundial. En un correo electrónico, la organización afirmó que la seguridad de los participantes y aficionados es su principal prioridad y que trabaja con autoridades federales, estatales y locales para coordinar las medidas de protección del torneo. También dijo confiar en que Estados Unidos, México y Canadá garantizarán un entorno “seguro y acogedor” para los asistentes. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional, del que depende el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE UU (ICE, por sus siglas en inglés), aseguró en un comunicado que su “máxima prioridad” es “la seguridad y protección del pueblo estadounidense y de los millones de visitantes”. “Los visitantes internacionales que vengan legalmente a Estados Unidos para la Copa Mundial no tienen nada de qué preocuparse. Lo que convierte a una persona en objetivo de las acciones de control migratorio es si se encuentra o no ilegalmente en Estados Unidos”, afirmó la secretaria adjunta interina del departamento, Lauren Bis.