Columna desviada"El presidente ha embarcado a todo un poder del Estado en una ficci�n hom�rica en la que cada cargo enchufado debe actuar como un h�roe en su defensa"Leire D�ez, la conocida como 'fontanera' del PSOE.Actualizado Martes,

junio

22:53Audio generado con IALa saga cinematogr�fica de Bourne repite los guiones entrega a entrega como si fuera una multicopista. Una agencia secreta incrustada en la CIA para ejecutar trabajos turbios persigue al desertor Jason Bourne (Matt Damon) porque tiene depositadas en su atrofiada memoria las misiones criminales que se han realizado bajo el amparo del Gobierno. Cuando le localizan en alguna ciudad del mundo, el jefe de la agencia pronuncia siempre la misma frase: �Llama al activo�. El activo es un francotirador de mirada de acero y movimientos de ninja que se desplaza en jet privado con el implacable objetivo de eliminar a Bourne. Finalmente, es �ste quien liquida al sicario.El 24 de abril de 2024, el presidente del Gobierno abandon� el Congreso con moh�n desazonado y se dirigi� a La Moncloa. Se acababa de enterar de la imputaci�n de su esposa y mont� un psicodrama victimista y sentimentaloide tan eficaz que, al parecer, su c�rculo m�s �ntimo se lo crey�. Por orden suya o en su nombre, su n�mero 2 en el PSOE, Santos Cerd�n, se reuni� con los ministros y los jefes de gabinete de la Moncloa y, cuando sali�, dir�a algo as� como: �Llamad al activo�. Y apareci� Leire, que llevaba un tiempo en el dique seco tras a�os mangoneando en empresas de la Sepi. El objetivo a abatir era, entre otros, el teniente coronel Antonio Balas. Como dir�a Gila, mucha guerra para un adulto.Leire no lleg� en un deportivo ni en un jet con un rifle de mira telesc�pica al hombro, sino en un autob�s Alsa procedente de Bilbao. Cuatro horazas y media. La cutrez de los protagonistas y del dispositivo explica el resultado. La fontanera fue detectada a las primeras de cambio y eliminada. Sus verg�enzas y las de sus jefes est�n hoy al descubierto de todos excepto de los fan�ticos. Pero esto no tiene mucho remedio.El presidente ha embarcado a todo un poder del Estado en una ficci�n hom�rica en la que cada cargo enchufado debe actuar como un h�roe en su defensa. La trama de los Leire, Cerd�n o P�rez Dolset no es del PSOE, sino del Gobierno. De ninguna otra forma pudieron haber accedido a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes Gonz�lez, intim�sima amiga de S�nchez, o al ex fiscal general del Estado �lvaro Garc�a Ortiz a trav�s de su mano derecha, Diego Villafa�e. A la tenaz fontanera y sus secuaces el acceso a tan sensibles cargos se lo daba la autoridad de quien la enviaba. Y, desde luego, para ninguno era Cerd�n.Seg�n se suceden los d�as, la realidad sigue dando zarpazos al celuloide y los h�roes mudan en monigotes. Sin ir m�s lejos, Mercedes Gonz�lez neg� ayer que se reuniera con Leire D�ez, pero que s� se tom� �dos caf�s� con ella, a pesar de que se sab�a que iba busc�ndoles las vueltas a los agentes que estaban bajo su mando.El reverso de esta �pera bufa travestida de novela de caballer�a es una cloaca infinita en la que los personajes est�n unidos por la �rbita a un �nico n�cleo: la defensa de Pedro S�nchez y de sus intereses. Hoy le toca la vez al ex presidente Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, al que S�nchez sac� del trastero de la historia para encargarle el armaz�n moral e ideol�gico del Gobierno de coalici�n en el poco tiempo que tuviera con sus tejemanejes en Venezuela, China o Marruecos.Ciertamente, en ese �mbito es m�s certero que el francotirador de Bourne. Ya ha pasado una semana desde que un dron marroqu� asesin� a un l�der del Polisario y nadie del Gobierno espa�ol ha dicho ni p�o. Debe ser por el famoso respeto al multilateralismo y al derecho internacional.