Casey Harrell utilizando la interfaz cerebro-computadora en su casa ( Universidad de California, Davis)
Un paciente con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) logró mejorar la forma de hablar y comunicarse de forma independiente y fluida desde su casa luego de tres años de haber recibido un implante cerebral conectado a una computadora, marcando un hito en la historia de las tecnologías asistivas y la neuroingeniería. Casey Harrell, el hombre de de 48 años diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) hace seis, logró comunicarse a una velocidad promedio de 56 palabras por minuto gracias a una nueva interfaz que traduce la actividad neuronal en texto, que aparece en la pantalla de una computadora y le permite usarla, enviar mensajes de texto y correos electrónicos, y continuar con su trabajo en defensa del medio ambiente.PUBLICIDADEl estudio, publicado en Nature Medicine y liderado por un equipo internacional de científicos de la Universidad de California en Davis, la Universidad de Utrecht y la Universidad de Brown, mostró que el sistema permitió a Harrell mantener conversaciones, controlar su ordenador y sostener un empleo a tiempo completo, sin asistencia técnica diaria.Casey Harrell fue diagnosticado con ELA en 2019 (UC Davis Health)La enfermedad neurodegenerativa había debilitado las conexiones entre su córtex motor y los músculos que controlan su lengua, labios, y laringe, lo que le llevó a perder la capacidad de pronunciar palabras de forma comprensible.PUBLICIDADLa pérdida del habla y de la función motora, común en personas con ELA o lesiones cerebrales graves, suele condenar a los pacientes al aislamiento y a la dependencia de cuidadores. Las alternativas existentes como los dispositivos de rastreo ocular o los sistemas de comunicación asistida son lentas, cansadoras y requieren apoyo frecuente. El desafío científico fue crear una solución robusta y autónoma que devolviera la capacidad de hablar y manipular el mundo digital a quienes pierden el control sobre su cuerpo.PUBLICIDADLas interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) representan la frontera más prometedora de esta transformación. Capturan la actividad cerebral relacionada con el habla o el movimiento imaginado y la traducen en palabras o acciones digitales. Así, los algoritmos asignan palabras a corrientes eléctricas concretasque se producen en el cerebro cuando el paciente las dice.Las BCI intracorticales, que reciben señales directamente de la corteza cerebral a través de microelectrodos implantados, demostraron los mayores niveles de precisión en laboratorios, pero nunca antes se había validado su uso prolongado y sin supervisión en el hogar.PUBLICIDADLa innovadora BCI permitió una velocidad promedio de 56 palabras por minuto, acercando la comunicación asistida a la fluidez de una conversación natural












