Toledo (EFE).- Las seis esculturas que lucen en el recién remodelado paseo de la Vega de Toledo y que representan a otros tantos reyes también tienen su propia historia, ya que inicialmente fueron creadas para adornar la fachada del Palacio Real de Madrid.

El historiador de arte y docente Cipriano García-Hidalgo, autor del libro ‘Sobre el pedestal’ cuenta en una entrevista con la Agencia EFE cómo llegaron estas esculturas a la ciudad y señala que no se puede afirmar con total seguridad que los monarcas recreados sean los que se dice que son, en concreto los reyes visigodos Wamba, Sisenando y Sisebuto y los castellanos Alfonso VI, Alfonso VII y Alfonso VIII.

Así, García-Hidalgo explica que estas seis esculturas forman parte de una colección de 112 que encargó el rey Fernando VI en el siglo XVIII, a propuesta del padre Martín Sarmiento, para adornar la balaustrada del Palacio Real de Madrid con un «programa iconográfico en el que quiere que haya una genealogía de reyes», para justificar la «continuidad dinástica» desde los godos hasta los borbones.

Esculturas hechas para ser vistas «desde abajo»

García Hidalgo señala que estas esculturas se hicieron no para ser vistas a ras de suelo, sino que debían instalarse a varios metros de altura, es decir, vistas desde abajo.