Starbucks Corea cerrará simultáneamente todos sus establecimientos para impartir una clase obligatoria de historia a sus empleados tras una desastrosa campaña publicitaria que hacía referencia a una masacre cometida durante manifestaciones prodemocráticas y que ha desatado una fuerte reacción pública y política.
Según ha informado la empresa, más de 2.000 establecimientos cerrarán temporalmente a las 15:00 horas del 22 de junio para que el personal pueda ver conferencias grabadas sobre la historia moderna de Corea y participar en cursos de formación sobre “sensibilidad social”. Según la empresa de datos IGAWorks, estos cierres de medio día supondrán para Starbucks una pérdida de ingresos estimada en 2.100 millones de wones (1,4 millones de dólares).
Estas medidas se producen tras una crisis de relaciones públicas desencadenada cuando Starbucks Corea lanzó una promoción con descuentos para su serie de tazas “Tank” el 18 de mayo, fecha en la que se conmemora el masacre de Gwangju de 1980. La promoción provocó boicots a las tiendas, clientes que destrozaban tazas y vasos de Starbucks y la ruptura de relaciones de varios ministerios con la cadena.
Chung Yong-jin, el multimillonario presidente del Grupo Shinsegae —que gestiona Starbucks Corea bajo licencia de su empresa matriz estadounidense—, realizará la misma formación el 24 de junio junto con otros ejecutivos.










