Después de ciento diez días desde que Estados Unidos e Israel relanzaran una campaña de ataques, en Irán hay claridad sobre dos puntos. El primero es que el “memorando de entendimiento” que debe firmarse este próximo viernes en Suiza y que pone fin a la guerra fue, a pesar de todos los escollos, la etapa más fácil del proceso de negociación con Washington, que en su próxima fase incluirá el programa nuclear y el levantamiento de sanciones a Irán, entre otros puntos complejos.Desde ya, muchos se muestran pesimistas sobre el desenlace. “Estamos planificando el proceso de negociación y la implementación del acuerdo sobre la base de la desconfianza, de los incumplimientos de compromisos del pasado y de las experiencias anteriores”, aseguró ayer el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi.Las autoridades recalcan la capacidad de supervivencia Y el segundo punto, que es a su vez el que más recalcan las autoridades locales, es la victoria de Irán. Una victoria que no es netamente militar, aunque se hace énfasis, una y otra vez, en que sus misiles y drones causaron un gran daño tanto a las bases estadounidenses en la región como a Israel y a los países del Golfo, sino que se centra en la supervivencia.Recalcan que la República Islámica no solo sigue existiendo, sino que ha preservado su sistema político a pesar del asesinato del Líder Supremo —en las primeras horas de la guerra— y de la muerte de decenas de comandantes y otras autoridades. “El enemigo pensaba que el país se derrumbaría durante la guerra y que el mercado, las administraciones y el sistema dejarían de funcionar. Pero eso no ocurrió”, aseguró ayer el presidente Massoud Pezeshkian en una conferencia en Teherán, que contó con la presencia de gobernadores provinciales y alcaldes.“¿Por qué no hubo protestas respecto a la gestión del país durante la guerra?”, se preguntó el presidente, quien añadió que uno de los factores para haber sobrevivido al conflicto fue la delegación anticipada de competencias. Esto no solo sucedió a nivel administrativo, sino también militar, como reconocieron algunos comandantes desde el comienzo de los ataques.Irán supo extraer muchas lecciones de la guerra de junio de 2025 con IsraelMuchas voces coinciden en afirmar que la guerra de los 12 días lanzada por Israel, con el visto bueno de Washington en junio de 2025, les enseñó múltiples lecciones que pusieron en práctica en esta nueva guerra. No solo se habían asignado funciones en los meses previos, sino que también se habían elegido los reemplazos de la mayoría de los comandantes. La transición de mando fue mucho más rápida que hace un año, cuando la propia Guardia Revolucionaria reconoce que estuvo en shock durante varios días, y fue el ayatolá Jamenei quien les instó a reaccionar.“La diferencia esta vez es que ellos —la Guardia Revolucionaria— actuaron mucho más rápido que en la guerra de los 12 días”, explica un periodista local que pide ser identificado como Ehsan. “Cada una de las bases de misiles sabía qué hacer; a eso se suma que lograron controlar rápidamente las calles de las ciudades y así evitar protestas populares”, añade. Con el paso de las horas, miles de personas afines al sistema, con banderas de Irán, tomaron el control de las principales plazas del país —algo que continúa hasta hoy— y también se levantaron decenas de retenes destinados a disuadir a la población.Para los iraníes, especialmente para las autoridades, fue claro desde el 28 de febrero que uno de los objetivos de Donald Trump, y especialmente de Benjamín Netanyahu, era la destrucción del régimen, que ya se encontraba debilitado como consecuencia, entre otros factores, de la profunda crisis económica y de las masivas protestas de enero de este año, que el sistema reprimió con una fuerza sin precedentes en Irán. Las autoridades reconocen 3.117 fallecidos, pero la organización Hnara, que investiga temas de derechos humanos en el país, ha identificado más de 7.000 muertos e investiga otras 11.000 desapariciones.“Trump y Netanyahu pensaban que la gente saldría a la calle, pero no entendieron que la población tenía miedo”“Trump y Netanyahu estaban seguros de que la población saldría a las calles a derrocar al sistema. Pensaron que matando al Líder Supremo y atacando comisarías y bases de milicianos ayudarían a la gente”, explica Ehsan. “Lo que no entendieron es que la población tenía miedo después de lo ocurrido en enero; no quería arriesgar su vida sin la certeza de lograr algo”, añade el periodista, quien señala que, a medida que pasaban las horas y los ataques afectaban con mayor intensidad a la población civil, comenzó a surgir una pregunta entre quienes se oponen al sistema: ¿qué quiere realmente Trump?Maryam, empresaria de 42 años, cuenta que, a pesar de sus críticas a las autoridades —a las que rechaza por múltiples motivos—, celebró el cierre del Estrecho de Ormuz. Está convencida de que este fue uno de los factores que contribuyeron a la “victoria de Irán”. Este lunes, al confirmarse la firma del memorando, Maryam recordaba que Irán ha logrado, entre otras cosas, que se le devuelvan fondos congelados por la venta de petróleo.“Trump, que dice ser un gran negociador, aceptó el fin de la guerra y aceptó desbloquear al menos 12 millones de dólares de fondos iraníes congelados”, afirmó. A esto se suma que también reconoce la soberanía e integridad territorial de Irán y Líbano, un punto esencial para Teherán.“No existe una solución militar para el programa nuclear iran픓No existe una solución militar para el programa nuclear iraní. La única solución es la diplomacia. Por eso Estados Unidos ha vuelto a la mesa de negociación”, ha confirmado el ministro Araqchi.Pero, a pesar del sentimiento de victoria, muchos, como Maryam, también reconocen que las pérdidas humanas y materiales para Irán han sido enormes. “Nuestro compromiso es con los mártires; no escatimaremos esfuerzos para continuar su camino”, dijo ayer el portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismael Baghei, quien añadió que la victoria era fruto de la resistencia de la población.