El que examine las cosas por un cristal sin color sabe que EEUU no ha conseguido lo que quiso cuando atac� junto a Israel a Ir�n sin tener el visto bueno del Congreso y sin consultar a sus aliados. Lejos de haber sido humillados, los ayatol�s acaso han conseguido reforzar su sanguinario r�gimen.Estados Unidos e Ir�n tienen previsto anunciar hoy en Ginebra un alto el fuego de sesenta d�as en el conflicto del Golfo y un compromiso de alcanzar un acuerdo de paz a mediados de agosto. Ha llegado, por ello, el momento de entonar aquello de "En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira; todo es seg�n el color del cristal con que se mira" que es por lo que se le recuerda a su autor, el ilustre asturiano del XIX Ram�n de Campoamor. Se puede corear la esc�ptica frase de aquel poeta que se gan� la vida como cronista parlamentario porque se est� con los relatos de quien ha triunfado y quien ha salido todo menos victorioso en una guerra que ha durado casi cuatro meses. Churchill, que prefer�a hablar de triunfos que de desastres en el campo de batalla, dec�a que la victoria requiere magnanimidad y la paz buena voluntad. �A qui�n le tocar� ser positivo y repartir generosidad hoy? Lo �nico seguro es que Washington y Teher�n rivalizar�n por colocar en primer lugar su relato de lo que ocurri�.Perder, lo que se dice perder en este mundo traidor, perdieron los que soportaron la feroz destrucci�n de miles de vidas y que ahora siguen aguantando un r�gimen que les aterroriza. Ganar, por el contrario, han ganado los ayatol�s aunque Donald Trump, con su particular cristal, dice que ha ganado �l.Se puede y se debe recurrir a Campoamor porque, en estas coyunturas cuando cada cual barre para casa, dice misi�n cumplida y canta victoria, proliferan las enga�osas lentes de colorines.Se debe exigir que los relatos sean ver�dicos y transparentes. No vale, por ejemplo, que Trump diga que ha sido el primer presidente que ha logrado la paz con Ir�n desde que triunfaron los ayatol�s en la revoluci�n de 1979. El 28 de febrero pasado Trump fue el primer presidente estadounidense en declarar la guerra a Ir�n y ha tenido que pactar una tregua para detener el conflicto que �l inici� y cuyo curso no pod�a controlar.No vale decir que gracias a Trump se ha vuelto a abrir el estrecho de Ormuz, la principal arteria energ�tica del mundo. "Arranquen sus motores", dijo Trump a las tripulaciones de los barcos atrapados. Esto resulta hasta fr�volo puesto que fue �l quien impuso el bloqueo. El desfiladero por donde pasa el veinte por ciento del crudo que necesitan los pa�ses industrializados estaba abierto antes de que Trump ordenase el comienzo de la Operaci�n Furia �pica.El cese de hostilidades es la condici�n indispensable para un futuro estado de conciliaci�n y concordia pero no asegura ser el pr�logo de un posterior acuerdo de paz. El 8 de abril Estados Unidos e Ir�n acordaron un alto el fuego de quince d�as que fue de inmediato violado y que lo sigui� siendo repetidas veces por ambos contrincantes.A pesar de ello, el proceso pacificador sigui� en pie. Escenificado en Islamabad, fue tutelado por Pakist�n, el pa�s anfitri�n y la �nica potencia nuclear musulmana en el mundo, y por Catar, el pa�s mediador m�s experimentado en el permanente conflicto de Oriente Medio. Ambos ahora disponen de dos meses para ejercer sus artes diplom�ticas.Mediaci�nLa tarea mediadora que tienen por delante es intimidadora porque no se dan las condiciones que se tienen por ineludibles para que tal proceso tenga posibilidad de �xito. De toda la vida, se firma un acuerdo de paz cuando una de las partes concluye que a todos los efectos ha logrado sus prop�sitos al vencer al adversario y cuando este acepta la derrota y se rinde incondicionalmente. El que desconf�a de relatos interesados y mira el acuerdo de paz a trav�s de lentes luminosas sabe muy bien que este caso no se ha dado, por mucho relato que ha dicho lo contrario en v�speras del anuncio formal del alto el fuego. Tanto Estados Unidos como Ir�n dicen "t� has perdido, yo he ganado".El que examine las cosas por un cristal sin color sabe que Estados Unidos no ha conseguido lo que quiso cuando, en una acci�n coordinada con Israel, atac� Ir�n sin tener el visto bueno del Congreso de los Estados Unidos y sin consultar ni a sus aliados de la OTAN ni a los Estados amigos del Golfo, donde operan importantes bases militares.Trump, poderosamente influido por Benjam�n Netanyahu, el primer ministro de Israel, esperaba el colapso del poder de los ayatol�s. Anticipaba un levantamiento c�vico que agradecer�a la intervenci�n y la aprovechar�a para enviar al basurero de la historia a los fan�ticos cl�rigos que martirizaban la sociedad. "Al gran y orgulloso pueblo de Ir�n le digo esta noche que ha llegado la hora de su libertad," dijo Trump.Los errores de Trump no deber�an alegrar ni a liberales ni a biempensantes. El mundo ser�a un lugar mucho m�s seguro para la democracia liberal si hubiera ca�do el r�gimen de Teher�n. El mundo es m�s peligroso debido a los desprop�sitos de Trump.Lejos de haber sido humillados. los ayatol�s acaso han conseguido reforzar su sanguinario r�gimen y su represora teocracia. A pesar de Afganist�n y de Irak y, si nos remontamos en el tiempo, de Vietnam, Estados Unidos sigue sin reconocer que por regla general el uso de la fuerza para forzar un regime change est� condenado al fracaso.Tampoco ha conseguido Trump desarmar la capacidad nuclear iran�. "Teher�n nunca ser� una potencia nuclear" fue desde el principio del latiguillo que emple� el presidente de Estados Unidos para justificar la violencia a�rea que Washington descarg� sobre Ir�n. Dijo que Ir�n ser�a reducido "a la edad de piedra" si los ayatol�s persist�an en desafiarle.Las negociaciones que Estados Unidos reemprende hoy con Ir�n tienen como objetivo principal el poner fin al programa nuclear de los ayatol�s y es en este punto donde Trump se juega cualquier credibilidad que pueda seguir teniendo como pacificador de la regi�n m�s conflictiva del mundo.Envalentonado, el r�gimen de los ayatol�s no renuncia a ese programa. �Por qu� iba a hacerlo? Est� inmensamente orgulloso de lo que tiene escondido en las profundidades de monta�as donde las instalaciones est�n a salvo de los masivos explosivos que lanzan los temidos B-2, los bombarderos estrat�gicos de la USAF.Nadie en su sano juicio puede estar en desacuerdo con la determinante prohibici�n del enriquecimiento de uranio por Ir�n y de los dem�s pasos que emprende para construir un arsenal nuclear que convertir�a a Teher�n en el poder dominante de la regi�n. El problema es c�mo imponer ese tab�.El sentido com�n dicta que el objetivo Stop the bomb podr�a posiblemente ser alcanzable si se recupera la t�ctica del palo (sanciones) y de la zanahoria (subvenciones e inversiones) que emple� la administraci�n de Barack Obama hace m�s de una d�cada. Se logr� entonces una serie de pautas en el programa nuclear iran� y una supervisi�n internacional para asegurar que su desarrollo no tuviese fines militares. Esa iniciativa diplom�tica no era perfecta pero quiz�s fuese lo m�s que cab�a esperar en aquella coyuntura. Se dec�a que lo importante era crear un espacio de confianza compartido que permitir�a ir perfeccionando los compromisos que se hab�an adquirido y a�adir otros m�s exigentes.Lo que consigui� ObamaLa viabilidad de lo que consigui� Obama en 2015 nunca fue puesta a prueba porque Trump derog� aquel acuerdo el a�o siguiente cuando lleg� al poder. Desde entonces, en su primer mandato y ahora en su segundo, Trump no ha hecho m�s que denigrar lo que negoci� Obama por la falta de garant�as y acusar de enfermiza debilidad a su predecesor por haberlo firmado.Sin embargo y por mucho que le pese a Trump, durante los pr�ximos sesenta d�as que Estados Unidos e Ir�n se han dado para llegar a un acuerdo de paz es posible que los mediadores pongan sobre la mesa una serie de esquemas que se parecer�n bastante, o incluso mucho, a los que ya se discutieron entonces. Y existe, por dos razones, el temor de que si el acuerdo no fue perfecto entonces lo ser� todav�a menos ahora.La primera raz�n es que se ha disipado la amenaza del empleo de la fuerza bruta para que Teher�n entre en razones. Trump la ha empleado y ha sido arrastrado a la mesa de negociaci�n. La segunda raz�n es la consecuencia directa de la primera.Si uno se mete en la cabeza de los ayatol�s y en la de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de �lite que les obedece, Teher�n tiene ahora m�s razones que nunca para tener la bomba nuclear como arma disuasoria ante cualquier ataque futuro. Trump no se mete con Corea del Norte porque la tiene. Y tampoco se meter� con Ir�n cuando la tenga.Cuando no hay vencedores ni vencidos la paz se negocia al reconocer ambos combatientes que los objetivos por los que luchan son inalcanzables y que m�s les vale a los dos dejar de pegar tiros. Y, m�rese por el cristal que se mire, estas circunstancias tampoco se han dado en la Guerra del Golfo.Ni Estados Unidos ni Israel, que lucha por su existencia, abandonar�n sus ambiciones de ejercer el poder dominante en una regi�n donde impera la pol�tica del suma cero. Tampoco lo har�n al tener esa misma mentalidad el r�gimen iran� y sus franquicias en el L�bano, Iraq, Gaza y Yemen. Nada de lo que dicen es verdad y nada es mentira.
La victoria de Ir�n
Estados Unidos e Ir�n tienen previsto anunciar hoy en Ginebra un alto el fuego de sesenta d�as en el conflicto del Golfo y un compromiso de alcanzar un acuerdo de paz a mediados...












