La reciente campaña electoral en el Real Madrid, en la que Florentino Pérez se impuso a Enrique Riquelme, ha resucitado en la prensa un término futbolístico que había caído en desuso: “galáctico”. “Florentino va a hacer un nuevo equipo de galácticos”, le escuché esos días a un comentarista deportivo. El portugués Luis Figo, el francés Zinedine Zidane, el brasileño Ronaldo y el inglés David Beckham fueron las principales estrellas a las que se les puso aquel apelativo, hace ya más de dos décadas. ¿Hay muchas figuras así en el fútbol actual? ¿Se consagrarán en el Mundial? ¿Emergerá algún astro nuevo?
El periodismo deportivo siempre ha sido un taller, un laboratorio, un crisol, una cámara de aceleración de la evolución lingüística. Para bien y para mal. Para crear metáforas deslumbrantes, adjetivos cegadores, perífrasis y eufemismos novedosos y apelativos chispeantes pero también para caer una y mil en la obviedad, la previsibilidad, los tópicos, las frases hechas y los lugares comunes.
Lo de galáctico tiene un origen conocido. En aquellos años de Florentino fichando estrellas a golpe de talonario, el diario Marca puso un día en su portada este titular: “Fútbol de otra galaxia”. Poco después, en vísperas de un Real Madrid-Valencia, cuando el Valencia -mi equipo, por cierto- era uno de los gallitos de Europa, el presidente valencianista Jaime Ortí comentó esto sobre el rival: “Dicen que son galácticos o algo así”. Había nacido una estrella léxica. Bueno, o un cometa, dado que tras sus tiempos de fulgor desapareció en la oscuridad del firmamento. Veremos si ahora vuelve, de nuevo gracias al talonario de Florentino Pérez.









