OpiniónEstá claro que no necesitamos un presidente que se concentre en atizar el fuego entre los colombianos, y que ignore la complejidad del momento.ECONOMISTA15.06.2026 23:01 Actualizado: 15.06.2026 23:01 A menos de una semana de saber quién será el próximo presidente de Colombia, me preocupa la perspectiva de otros cuatro años con los colombianos divididos en bandos, cada cual pensando que se encuentra del lado del bien y que los demás son los malos.Pequeño favor le hacen las posiciones divisivas de los candidatos a esta sociedad maltrecha, en la que se nos olvida tan fácil que todos estamos conectados y que nos va mejor cuando a todos nos va bien. Por un lado, estamos oyendo al candidato de la ultraderecha prometer que destripará a la izquierda, es decir, posiblemente a toda visión de país que difiera de la suya, y llamar bandidos al Presidente y al candidato opositor. Por el otro, el candidato de la extrema izquierda cuelga en sus redes sociales la canción ‘¿Por qué no se van?’, del grupo chileno Los Prisioneros, una canción de protesta de 1986 que cuestiona el desprecio por su país de un sector de la clase media que idealizaba la vida en Europa o Estados Unidos. Sacada de contexto, y en un momento en que la juventud se está yendo a buscar oportunidades en otras partes, y los inversionistas están sacando su capital del país, la referencia a la canción es divisiva y torpe.Por favor, no nos hagan esto, señores. Si hay algo que realmente no necesita el país es un presidente que no se reconozca como el de todos los colombianos y que no le hable a un solo pueblo. No se requiere unanimismo, se requiere respeto. Comenzando por el propio Presidente, que debe respetarnos a todos en nuestra diversidad de características, preferencias y opiniones y convocarnos como ciudadanos de un solo país, para que podamos serlo.Los problemas que tendrá que atender el próximo gobierno no son menores. Entonces, mejor contar con el respaldo de sectores amplios de la población para encarar los desafíos.El descalce entre los ingresos y los gastos del Estado, el nivel altísimo de endeudamiento actual y el costo cada vez más alto de la deuda, que resulta de la manera en que los mercados evalúan el riesgo de prestarle recursos al país, tienen que ser reconocidos como un problema por cualquier gobierno responsable. Y enfrentarlo va a requerir decisiones difíciles, porque no hay mucho espacio para recortar el gasto, que crece en su mayor parte por razones estructurales, y las fuentes más inmediatas de ingresos adicionales requieren poner sobre la mesa de discusión un tránsito más lento hacia las energías limpias.Espero que el próximo domingo salgamos masivamente a votar en paz y que el ganador asuma, con inteligencia y humildad, el reto de ser un presidente para todosEl intento de negociar con los grupos en armas para reducir la violencia y reincorporarlos no resultó bien y no resultará bien mientras el problema de seguridad no se encaré entendiendo que en Colombia tenemos que hablar de crimen organizado y no más de conflicto armado. Lo que enfrentamos es un fenómeno trasnacional que sobrepasa fronteras, donde empresas criminales monopolizan mercados ilegales y legales, controlan territorios, extorsionan, gobiernan o cogobiernan y capturan agencias del Estado. En un problema que requiere una estrategia heterogénea que priorice territorios y mercados, un diseño de intervenciones acordes con la capacidad del Estado, y capacidad de inteligencia desde la justicia y los actores policiales para montar casos que permitan desmantelar los arreglos empresariales criminales. Definitivamente no es un problema que se solucione con multiplicar cárceles que en cambio de resocializar terminen de deshumanizar a los delincuentes aumentando su capital criminal. Tampoco es un problema que se solucione con una embestida de una vez de la fuerza militar.La columna me alcanza apenas para balbucear sobre dos de los temas que plantean los desafíos más urgentes. Pero creo que está claro que no necesitamos un presidente que se concentre en atizar el fuego entre los colombianos, y que ignore la complejidad del momento. Espero que el próximo domingo salgamos masivamente a votar en paz; que el perdedor, sea cual sea, reconozca de inmediato el resultado de las elecciones y se organice para hacer una oposición constructiva; y que el ganador asuma, con inteligencia y humildad, el reto de ser un presidente para todos.MARCELA MELÉNDEZ Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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