Luz, una médica siria de 30 años, pasea por León, la ciudad que la acogió y donde ha intentado abrirse camino y luchar contra la burocracia para homologar su titulación y experiencia a la Sanidad española. La mujer pide usar un nombre ficticio por temor al rechazo para contar que en 2024 tuvo que abrir una pugna judicial porque no le homologaban el título de facultativa que traía de Siria, a pesar de que la normativa europea obliga a esta equiparación. Finalmente, un tribunal le ha dado la razón, pero va a perder los dos años de experiencia que tiene en la especialidad en Oftalmología porque no le computan para los exámenes de Médico Interno Residente (MIR) en España. En Siria había estudiado seis años de Medicina y pasó otros dos especializándose en Oftalmología, hasta que tuvo que escapar.Pasa horas y horas sentada en la biblioteca frente a los manuales médicos españoles con la única aspiración de trabajar “en lo que sea”, siempre que pueda hacerlo como médico. En España, los extranjeros titulados no acceden a una bolsa independiente, sino que compiten directamente con los nativos, mejor adaptados al idioma.La mujer llegó hace más de cuatro años a León, la ciudad donde ya vivía su suegro, Nadim. Él es pediatra, tiene 76 años, y sigue ejerciendo en la medicina privada pese a haber trabajado 35 años previamente en su país. No suma los años suficientes en España para jubilarse dignamente.En esta familia, la resiliencia es una constante. En el caso de Luz, huyó de un país en guerra, inestable e inseguro, donde difícilmente iba a poder ejercer su profesión en condiciones dignas. “Vine como estudiante, sin ninguna ayuda pública para estudiar y para vivir”, dice en buen castellano. Una vez en León, con el estatus internacional de protección, trató de homologar su título. Ese trámite es posible gracias a un tratado europeo firmado en Lisboa de 2007, al que España se adhirió en 2009. Los países adscritos a él están obligados a validar las cualificaciones de los refugiados. “Me lo han homologado hace unos meses. Me dio mucha alegría después de cuatro años parada, sin vida, estudiando el idioma y haciendo cursos”, dice Luz, que ha obtenido también de manera reciente la nacionalidad española.Luz llevó su caso a la justicia con la ayuda del abogado Víctor Álvarez en 2024 tras dos años de espera ante lo que consideraba “la denegación por silencio administrativo” de la solicitud de homologación. Su título de licenciada en Medicina y Cirugía fe expedido por la Universidad de Hama (Siria) y quería convalidarlo con el de Grado o máster que da acceso a la profesión de médico en España. Antes de eso, había presentado “todos los requisitos legalmente establecidos” ante el extinto Ministerio de Universidades en marzo de 2022 para adecuar la titulación extranjera, explica Álvarez. Para entonces, ya llevaba meses preparando el MIR, pero no podía examinarse hasta obtener la homologación. En la demanda, el abogado esgrimió que “existe un gran número de licenciados en Medicina por universidades sirias ejerciendo en España y en el resto de la UE con homologación de su título”, con formación bien considerada. E incluyó fichas sobre múltiples facultativos sirios ejerciendo en esta situación. La demanda fue aceptada, con lo que el título de Luz fue homologado. Ahora, la mujer continúa estudiando para el MIR entre la esperanza y la frustración porque sus colegas sirios que se fueron, por ejemplo, a Alemania, solo necesitan pasar un examen para ejercer, sin “empezar desde cero”.De no haber recurrido a la justicia, cree la refugiada, aún seguiría esperando. “Los retrasos en el Ministerio de Universidades [hoy Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades] no dejan otro remedio que acudir a la vía judicial o esperar en un limbo con todo el perjuicio e incertidumbre que conlleva”, lamenta el abogado, de Cordal Abogados. “Por suerte, la Audiencia Nacional mantiene un criterio claro y viene acogiendo las peticiones de los médicos y licenciados en el extranjero, condenando al ministerio a las costas y a asumir los gastos judiciales”, celebra. Ante la gran necesidad de médicos en España, “no es de recibo que estos expedientes se eternicen o atasquen”, añade.Portavoces del Ministerio remiten a la ministra, Diana Morant, que informó en abril de que en 2025 resolvieron más de 85.000 expedientes de homologación y equivalencia de títulos universitarios extranjeros, ocho veces más que en 2017. La mayoría de los fallos positivos son homologaciones de médicos: 30.303. Además, destacan que “en el borrador del nuevo Real Decreto de homologaciones en el que trabaja ese ministerio se recoge una disposición adicional para priorizar y agilizar a las personas refugiadas, aspecto importante que no recogía la anterior normativa y que se encuentra alineada con la normativa europea de Lisboa”, y añaden que “España se incorporó en enero de 2025 a la iniciativa del Consejo de Europa del Pasaporte Europeo de Cualificaciones para Refugiados, en la que participan 23 países de Europa”.Ahora, en función de la nota que saque en el MIR, Luz podrá optar a entrar en Oftalmología, la especialidad que ya conoce, o recalar en otra. No le importa demasiado, asegura, con tal de volver a la Medicina . “Hay mucha competencia y yo estudié en árabe, no en español, y me cuesta más”, pero se resigna: “Es lo que hay”. De eso, de resignación, sabe mucho su suegro, Nadim, quien se dice muy agradecido con España, un país donde tuvo la oportunidad de estudiar cuando era más joven y donde, años después, pudo ejercer. “Es mi segundo país y me ha dado la oportunidad”, dice. Pero ahora, a los dos les toca esperar: a ella para aprobar el MIR y ejercer en lo que estudió, y a él para cumplir 15 años de experiencia laboral en España y pedir una jubilación no contributiva que le permita vivir.