El profesor que elegía las lecturas obligatorias en lengua y literatura quizá no era consciente de la trascendencia de su decisión. Las clásicas, como el Lazarillo de Tormes, necesitaban leerse en voz alta y en compañía para no dejarse vencer por el sopor vespertino. Las otras, como Sin noticias de Gurb, animaban a cenar en un santiamén y así ganar un poco más de tiempo antes de acostarse para seguir pasando páginas.Es posible que de vez en cuando venga a la cabeza ese pícaro dispuesto a casi todo para prosperar. Pero es más frecuente sentirse un extraterrestre como el que busca a Gurb en Barcelona, más en los tiempos de X, Tiktok o Instagram. Uno de los vídeos más vistos un lunes cualquiera en la red de Elon Musk arranca con un toro exhalando por la nariz una humareda roja que, en lugar de del infierno, simula que sale de la Casa Blanca, proyectada de fondo. Después aparece una corona dorada, bajo una lluvia de rosas rojas. La voz en off del narrador anuncia a Matador, que es el apodo del luchador español Ilia Topuria, que acto seguido entra en escena mientras de fondo suena La canción del Mariachi, una especie de himno para él. El vídeo, difundido entre otros por la cuenta del canal deportivo EuroSport en X, tiene ya más de 180.000 visualizaciones. Pero los pequeños clips, de fragmentos concretos, salpican la red social, con miles de likes, retuits, comentarios y citas. Es la previa al combate que protagonizó Topuria en la UFC (Ultimate Fighting Championship), en un homenaje al 80º aniversario de Donald Trump y en un contexto más amplio, la celebración del 250º aniversario de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos. “Menudo espectáculo. Menuda degradación”, resume el periodista Sandro Pozzi en un hilo en X. Resulta inevitable experimentar la misma estupefacción que un extraterrestre ante las obras y el tráfico de una ciudad como Barcelona en la novela de Mendoza. Más después de comprobar que la gran distracción en X consiste en analizar la pelea entre Matador y un tal Justin Gaethje, que prácticamente le deja ciego por unos instantes. Dos personajes muy populares: Topuria, con más de 17 millones de seguidores en Instagram; Gaethje, con tres millones. Los mensajes sobre el combate se decantan entre el “honor” del luchador español, con la cara ensangrentada e hinchada como una bota, y la alegría por su derrota ante el otro peleón. Lo que ya no sorprende tanto es la explicación mayoritaria en las redes de la derrota de Topuria. “Ni Volkanovski, ni Holloway, ni Oliveira. Lo único que ha podido tumbar a Ilia Topuria: una mujer”, reza uno de los muchos tuits, acompañado de la foto de la expareja del luchador, que le denunció por malos tratos, y después lo retiró. En cualquier planeta, Eva es siempre la responsable de ofrecerle una manzana prohibida a Adán. Los insultos alcanzan incluso a la cuenta de Instagram de la mujer, y eso que el propio Topuria ha pedido en X “respeto” para la madre de su hija. La ensalada de testosterona, toros, hombres rudos pegándose y machismo no sería igual sin un poco de conspiranoia. “Llamarme [sic] loco. No me lo creo […] O le han drogado, o los guantes del mongolo este llevaban algo… No puede ser, yo esto no me lo creo”, repite en un vídeo un fan de Topuria, que no sale de su asombro después de semejante palizón. “A mi también me huele raro”, dice un usuario. “Yunkies manipuladores”, se suma otro. “Sí, bro, yo también sentí que no era el Ilia de siempre…”, resume un tercero.Un asombro similar, aunque por motivos opuestos, que expresan otras muchas personas en X. “Jodida distopía, el mundo lo dirigen los subnormales del colegio”; “la caída del imperio, presenciada en directo”; “Trump ha convertido el país en una parodia”; “La degradación de una nación”. Una masa de extraterrestres, como el propio Gurb, pero en su propio planeta.