OpiniónLa próxima elección presidencial podría definirse entre votantes marcados por el costo de vida, la inseguridad y el desencanto político.Los candidatos irán a segunda vuelta. Foto: Archivo particular15.06.2026 22:01 Actualizado: 15.06.2026 22:01
La próxima elección presidencial no se va a definir únicamente entre quienes defienden al Gobierno y quienes lo rechazan. Se va a definir, sobre todo, entre quienes sienten que la política dejó de hablarles a sus preocupaciones concretas. Y ahí aparece un actor difícil de encasillar, pero decisivo: la clase media bogotana.En Colombia, según el Dane, cerca de una tercera parte de la población pertenece a la clase media. Son personas que no necesariamente están en la pobreza, pero que tampoco tienen asegurada su estabilidad. En buena medida dependen de su trabajo, de su profesión, de su pequeño negocio o de un contrato para sostener sus ingresos. Y lo hacen en un momento en que cada vez resulta más costoso mantener su ritmo de vida: alimentos, cuota de administración, transporte, seguro del carro, multas de tránsito, matrículas de los colegios de los hijos, servicios públicos, salud, pensión y vivienda. LEA TAMBIÉN Esa realidad ha llevado a muchos hogares de clase media a vivir en un estado permanente de angustia y equilibrio frágil. El aumento del salario mínimo, por ejemplo, pudo representar un alivio necesario para millones de trabajadores, pero también presionó costos que terminan pagando quienes no reciben subsidios ni ayudas estatales.De allí surge buena parte de su desencanto con los discursos políticos. La clase media sabe que es crucial para definir una elección, especialmente porque allí se concentra buena parte del voto de centro y del voto de opinión. Sin embargo, también siente que los políticos la buscan en campaña, pero no siempre entienden sus reclamos cuando llegan al poder.Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Foto:Redes socialesSus demandas son concretas. Reclama seguridad, porque siente que el espacio público se deterioró. Reclama orden, porque percibe que la autoridad se volvió tímida. Reclama educación, porque sigue creyendo que estudiar es la forma más legítima de acumular capital y proteger a sus hijos. Y reclama estabilidad, porque buena parte de sus ingresos depende del empleo público, del empleo privado, del emprendimiento o de pequeñas empresas que no resisten ajustes tributarios fuertes ni cambios bruscos en las reglas de juego.Ahí está su importancia en la próxima elección presidencial. Esta clase media puede decidir una elección no necesariamente por entusiasmo, sino por cansancio. Puede votar por castigo, por miedo a perder lo logrado o por la promesa de recuperar estabilidad. Puede inclinarse hacia quien le hable de seguridad, pero también hacia quien le ofrezca educación, empleo, vivienda y alivio real en el costo de vida. No es un voto ideológicamente puro. Es un voto de supervivencia aspiracional. LEA TAMBIÉN El desencanto de la clase media no nace de una consigna política, sino de una experiencia cotidiana con su entorno. No en vano se ha empezado a sentir con fuerza en localidades del occidente de Bogotá donde antes predominaba el voto popular. En Kennedy y Fontibón, por ejemplo, ha crecido una clase media aspiracional que encontró soluciones de vivienda –tipo club house– sin romper sus redes familiares y sociales. No se fue al norte, no abandonó su territorio, pero sí cambió sus expectativas. Hoy exige más seguridad, mejor espacio público, educación de calidad, movilidad eficiente y oportunidades reales de progreso.Votaciones en Corferias Foto:@MiltonDiazfoto / El TiempoEl próximo presidente de Colombia tendrá que entender que la clase media bogotana no quiere ser tratada como comodín electoral. Es una clase que paga, trabaja, se endeuda, estudia, emprende y teme retroceder. Una clase que no siempre marcha, pero sí castiga en las urnas. Una clase que puede haber votado por el cambio y ahora se pregunta si el cambio entendió sus angustias.Porque antes de votar, la clase media hace cuentas. Y en esas cuentas puede estar el nombre del próximo presidente.OMAR ORÓSTEGUIDirector Govlab Universidad de La Sabana Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










